La pasarela al RETA para mutualistas ha superado este jueves su penúltimo trámite parlamentario, pero lo hace con una modificación de peso. El Senado ha aprobado la reforma por 164 votos a favor, uno en contra y 96 abstenciones y ha devuelto el texto al Congreso para la votación definitiva. La norma permitirá a miles de profesionales trasladar sus derechos económicos acumulados en mutualidades alternativas al régimen de autónomos de la Seguridad Social, aunque deja fuera a los mutualistas que ya están jubilados, salvo en los casos de pensión de viudedad.
La decisión corrige el texto que había salido del Congreso en junio. Entonces, una enmienda del PP amplió el acceso a la pasarela y abrió la puerta a los ya pensionistas y a quienes tenían derecho reconocido a una pensión. Ahora, con mayoría absoluta en el Senado, los populares han vuelto a limitar ese alcance y han recuperado la exclusión de los llamados pasivos.
El asunto afecta sobre todo a abogados, procuradores, arquitectos, ingenieros y otros profesionales colegiados que durante años cotizaron en mutualidades privadas como alternativa al RETA. Muchos de ellos han llegado a la edad de jubilación con prestaciones muy reducidas, en algunos casos de 300 o 400 euros mensuales, después de carreras profesionales largas. Esa brecha explica la presión social y política que ha acompañado la tramitación de la reforma durante los últimos meses.
Quién podrá acogerse a la pasarela
El texto que sale del Senado mantiene la pasarela para mutualistas que no sean pensionistas de un régimen público ni de su mutualidad alternativa. La excepción queda para quienes perciban una pensión de viudedad. También podrán entrar profesionales en activo con más de 15 años cotizados, por tanto con derecho a una pensión contributiva, una de las diferencias relevantes respecto a versiones anteriores.
La reforma permitirá transferir al sistema público los derechos económicos generados en la mutualidad para convertirlos en periodos de cotización en el RETA. Quien cumpla los requisitos y decida acogerse a la pasarela quedará encuadrado en la Seguridad Social de forma obligatoria e irreversible.
Uno de los puntos clave será el reglamento que deberá aprobar el Gobierno en un plazo de tres meses desde la entrada en vigor de la ley. Ahí se concretará buena parte de la letra pequeña: requisitos, procedimiento, cálculo final de las aportaciones transferidas y condiciones exactas de integración en el régimen público.
El PP cambia en el Senado lo que abrió en el Congreso
La tramitación ha dejado una fotografía política llamativa. El PP fue el partido que introdujo en el Congreso una enmienda para ampliar el acceso a la pasarela, también para los jubilados. Apenas unas semanas después, el propio PP ha usado su mayoría en el Senado para dejar de nuevo fuera a ese colectivo.
Los populares defienden que la solución debe ser viable y que el Gobierno tendrá ahora la responsabilidad de desarrollar un reglamento que no frustre a los afectados. Desde la izquierda, en cambio, se ha reprochado al PP que haya recortado el alcance de la medida y que mantenga fuera a personas que ya están cobrando pensiones muy bajas tras haber cotizado durante décadas en sistemas alternativos.
El debate ha sido bronco, aunque la mayoría de grupos han coincidido en que la reforma no resuelve todos los casos. La senadora del PNV Nerea Ahedo defendió que el texto supone una solución para miles de profesionales ante el riesgo de no hacer nada. EH Bildu, por su parte, puso el foco en el origen del problema y criticó el modelo de alternatividad que permitió que estas mutualidades funcionaran durante años como sustituto de la Seguridad Social.
El cálculo de los años y la fórmula del 1x1
El Senado también ha introducido cambios en el modo de calcular los periodos cotizados. Para los mutualistas mayores de 52 años a 31 de diciembre de 2026 se mantiene la conocida fórmula del 1x1, que permite computar cada mes completo de alta y cotizado en la mutualidad como un mes completo en el RETA a efectos del porcentaje de pensión.
Esa mejora también se aplicará a los periodos anteriores a 1995, cuando la adscripción a determinadas mutualidades era obligatoria para algunas profesiones colegiadas. Es uno de los puntos más sensibles para los mutualistas veteranos, porque puede evitar que se les trate como si empezaran prácticamente de cero en la Seguridad Social.
Otra cuestión será la conversión económica. El texto fija que se tendrá en cuenta la base mínima de cotización que habría correspondido en el RETA y que se aplicará un coeficiente de mejora entre el 0,67 y el 0,87, pensado para ajustar las contingencias que no cubrían las mutualidades alternativas.
La reforma vuelve ahora al Congreso, que tendrá que decidir si acepta los cambios introducidos por el Senado o recupera parte del texto anterior. Esa votación será la definitiva antes de la publicación en el BOE. Para miles de mutualistas, el resultado determinará si la pasarela se queda en una salida parcial o si el Congreso vuelve a ensanchar el acceso antes de cerrar la ley.
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