Bolaños denunció ante el CGPJ que el polémico juez Peinado le intimidó, censuró sus respuestas y hasta le prohibió sonreír

El ministro trasladó a Isabel Perelló cinco cartas sobre las actuaciones "anómalas" del juez antes, durante y después de su interrogatorio; el órgano de gobierno de los jueces archivó las 19 quejas pese al voto contrario de dos vocales progresistas

05 de agosto de 2026 a las 17:38h
El polémico juez Juan Carlos Peinado (i); y el ministro Félix Bolaños (d). Elaboración propia (Imágenes de: El Mundo y Europa Press)
El polémico juez Juan Carlos Peinado (i); y el ministro Félix Bolaños (d). Elaboración propia (Imágenes de: El Mundo y Europa Press)

Una tarima para colocar su mesa por encima del resto, reproches por utilizar expresiones como "creo que", una advertencia sobre su posible imputación y hasta una censura a su sonrisa. Félix Bolaños reunió 19 quejas sobre la actuación del polémico juez Juan Carlos Peinado durante el interrogatorio al que fue sometido como testigo en La Moncloa.

El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes trasladó esos episodios a la presidenta del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, mediante cinco cartas enviadas entre junio de 2025 y abril de 2026. Los escritos, revelados este miércoles por 'El País', describen peticiones "atípicas", comentarios "intimidatorios" y un trato que Bolaños consideró impropio de un magistrado.

El CGPJ archivó las quejas el pasado 28 de julio. La mayoría entendió que algunas decisiones de Peinado podían resultar "discutibles", aunque descartó que alcanzaran la gravedad necesaria para imponerle una sanción disciplinaria.

La comparecencia tuvo lugar el 16 de abril de 2025 dentro de la investigación sobre la contratación de Cristina Álvarez, asesora de Begoña Gómez en La Moncloa. Bolaños pidió declarar por escrito, pero Peinado rechazó esa posibilidad porque los hechos investigados se remontaban a su etapa como secretario general de la Presidencia.

La tensión había comenzado antes de que ambos se sentaran frente a frente. Bolaños aseguró que conoció su citación por los medios cuatro días antes de recibirla oficialmente y cuestionó que se hicieran públicas las comunicaciones intercambiadas entre el juzgado y el Ministerio para organizar la diligencia.

También denunció que la comisión judicial acudiera a La Moncloa en un coche policial rotulado, pese a las gestiones realizadas para garantizar un traslado discreto. Según el ministro, aquella decisión permitió que los periodistas identificaran fácilmente el vehículo y dejó sin efecto las medidas de seguridad acordadas.

Una tarima, una amenaza y una sonrisa

El primer escrito de Bolaños, fechado el 4 de junio de 2025, dedicaba once folios a explicar una comparecencia que calificó como "absolutamente anómala". Trece de las 19 quejas se concentraban en lo ocurrido antes y durante aquel interrogatorio.

El ministro relató que Peinado exigió ser recogido en la propia oficina del juzgado y pidió instalar una tarima en el despacho preparado para la declaración. Su intención, según el escrito, era colocar la mesa de la comisión judicial en una posición físicamente más elevada que la ocupada por el testigo y el resto de los asistentes.

Bolaños recordó que el magistrado no había formulado esa misma petición cuando interrogó a Pedro Sánchez dentro de la causa y sostuvo que la exigencia carecía de amparo normativo. La declaración comenzó con retraso mientras el personal intentaba atender unas condiciones que no habían sido comunicadas previamente.

Durante el interrogatorio, Peinado advirtió al ministro de que su condición procesal podía cambiar en cualquier momento. Bolaños consideró aquella frase "exclusivamente intimidatoria", ya que su condición de aforado impedía al instructor convertirle directamente en investigado. Esa decisión correspondía al Tribunal Supremo.

El juez también le reprochó en varias ocasiones su manera de contestar. Le afeó que utilizara fórmulas como "creo que" o "en términos generales", cuestionó que desconociera algunos datos y ordenó interrumpir la diligencia durante media hora para que saliera del despacho y tratara de conseguir una información que ya figuraba en el sumario.

El episodio más llamativo llegó cuando Peinado reparó en sus gestos. "El juez también consideró oportuno censurar mi expresión facial, prohibiéndome esbozar una sonrisa durante la diligencia", escribió después Bolaños a Perelló.

Las reclamaciones continuaron cuando Peinado envió al Tribunal Supremo una exposición razonada para que investigara al ministro por falso testimonio y malversación. El alto tribunal la rechazó apenas veinte días después al apreciar una "absoluta ausencia de indicios" contra Bolaños.

El titular de Justicia denunció entonces que Peinado se refiriera a él repetidamente como "investigado" antes de que el Supremo hubiera tomado ninguna decisión. Lo consideró "una irregularidad procesal más" dirigida a perjudicar su reputación y a presentarle públicamente bajo una condición que legalmente no tenía.

Las siguientes cartas reprocharon al juez que difundiera la existencia de las diligencias abiertas por el CGPJ y que volviera a mencionar la declaración de Bolaños dentro del auto de procesamiento de Begoña Gómez. El último escrito, enviado en abril de 2026, se dirigió contra la tardanza del propio Consejo, que acumulaba ya 301 días sin resolver el expediente cuando la jubilación de Peinado está prevista para el próximo 27 de septiembre.

Hasta los ultras de Manos Limpias se quejan de Peinado

El archivo salió adelante con los votos de los cuatro vocales propuestos por el PP y el de Carlos Hugo Preciado, elegido a propuesta de Sumar. Los vocales progresistas Argelia Queralt y Bernardo Fernández rechazaron dar carpetazo al expediente, mientras Perelló dio por aprobada la decisión al constatar que ya existía una mayoría.

Queralt y Fernández defendieron en un voto particular que el comportamiento del juez debía analizarse en su conjunto. A su juicio, la reiteración y creciente personalización de los reproches exigían determinar si una dirección estricta del interrogatorio había acabado convirtiéndose en un trato intimidatorio, humillante o desconsiderado.

De las seis investigaciones que el CGPJ tenía abiertas contra Peinado, cuatro fueron archivadas. Las otras dos han sido remitidas al Tribunal Superior de Justicia de Madrid para que valore posibles faltas leves de desconsideración y retraso, castigadas como máximo con una multa de 500 euros.

El controvertido trato del magistrado ha terminado provocando quejas incluso entre quienes han impulsado la ofensiva judicial contra Begoña Gómez. Manos Limpias, organización de extrema derecha que promovió la causa mediante una denuncia basada en recortes de prensa, también ha acudido ahora al CGPJ por la "desconsideración" de Peinado.

La nueva queja relata que el juez elevó la voz y expulsó de la sala de manera "descortés" a uno de los abogados de la organización durante la audiencia preliminar celebrada el pasado 15 de junio. El letrado pretendía sustituir a una compañera que tenía que abandonar la vista para coger un vuelo.

Según su escrito, Peinado rechazó la sustitución, desatendió las explicaciones del letrado de la Administración de Justicia y ordenó al abogado que saliera inmediatamente de la sala. El CGPJ ya ha abierto una diligencia informativa para examinar la denuncia presentada por Manos Limpias contra el mismo juez al que ayudó a colocar en el centro de la política española.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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