El presidente de Vox, Santiago Abascal (d), y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (i), durante la visita del Papa León XIV al Congreso de los Diputados. Eduardo Parra / Europa Press
Hugo Pereira, Director de ElConstitucional.es

Hoy hemos conocido la sentencia del caso Mascarillas, dictada por el Tribunal Supremo. La resolución impone 24 años de prisión a Ábalos, casi 20 años a Koldo García, exasesor del exministro, y cuatro años al empresario Víctor de Aldama.

Desde luego, las penas son discutibles. Resulta legítimo preguntarse si tiene sentido que Ábalos sea condenado a 24 años, Koldo García a casi 20 y Víctor de Aldama, considerado el nexo corruptor de la trama, reciba únicamente cuatro años. Más aún cuando Aldama colaboró parcialmente con la justicia, pero lanzó acusaciones contra numerosas personas sin aportar pruebas ni documentación que las respaldaran. Esa diferencia en las condenas puede ser objeto de debate.

Sin embargo, hay algo que no admite discusión: esta sentencia supone un nuevo desgaste para Pedro Sánchez. También es indiscutible que una resolución adoptada por unanimidad por los siete magistrados del Tribunal Supremo afecta a la moral de muchos militantes y simpatizantes socialistas.

Pero hay otra cuestión igualmente incuestionable porque responde a los hechos. No existe una sola prueba que señale a Pedro Sánchez como el número uno de la trama. Tampoco hay pruebas de que el presidente del Gobierno conociera las actividades que desarrollaban Ábalos, Koldo García o Aldama. No hay ningún elemento probatorio que sitúe a Sánchez en el vértice de la trama, como intentan transmitir de forma sistemática el Partido Popular y Vox.

Sin ir más lejos, esta misma mañana Feijóo afirmó: "No es razonable tener un presidente del Gobierno rodeado de corrupción y bajo sospecha. Y ya con dos sentencias firmes del Tribunal Supremo".

Lo que pretende el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, es situar a Pedro Sánchez en el centro de la trama, convertirlo en su máximo responsable político y moral. Y por si no hubiera quedado suficientemente claro, hace apenas unos días Miguel Tellado, número dos del PP, fue aún más lejos al afirmar: "A Pedro Sánchez y a su banda les queda ya muy poco tiempo para seguir robando". ¿Qué necesidad hay de hacer esto?

La realidad ya es suficientemente grave por sí sola. La trama articulada por Ábalos —y ya no hablamos de presunciones, porque existe una condena judicial— fue organizada por una persona que ocupó responsabilidades de enorme relevancia institucional y orgánica: ministro del Gobierno y secretario de Organización del PSOE, uno de los cargos más importantes del partido.

La utilización de estructuras y recursos públicos para favorecer esa trama constituye un hecho de enorme gravedad. Una realidad fea y perjudicial para el Partido Socialista. Y tampoco puede ignorarse que el Gobierno intentó marcar distancias con Ábalos: primero fue apartado del Ministerio y posteriormente expulsado del PSOE.

La realidad, por tanto, ya es suficientemente dura. ¿Para qué inventar más? ¿Para qué situar al presidente del Gobierno en el vértice de la trama cuando no existe una sola prueba que lo sostenga? No hay ninguna prueba, señor Feijóo. No hay ninguna prueba, señor Tellado, de que Sánchez fuera el número uno de esta trama.

Y, sin embargo, la realidad ya castiga al Partido Socialista sin necesidad de exageraciones, tergiversaciones o falsedades. ¿Por qué caer en ellas?

¿Qué imagen proyecta el principal partido de la oposición, un Partido Popular que, por cierto, ganó las últimas elecciones generales pero no logró la mayoría necesaria para investir a Alberto Núñez Feijóo como presidente del Gobierno? ¿Qué necesidad tiene el PP de deformar los hechos cuando la realidad ya resulta suficientemente contundente?

Y ni siquiera hablo de Vox. Vox va todavía más lejos. Su discurso viene a presentar a Pedro Sánchez como un dictador que pretende mantenerse ilegítimamente en el poder. Es una acusación tan desproporcionada que casi no merece comentario. Hablamos de una formación de extrema derecha que, por cierto, mantiene acuerdos cada vez más frecuentes con el Partido Popular.

Por eso termino con la misma pregunta con la que empecé este análisis: ¿Qué necesidad tienen el PP y Vox, Feijóo y Abascal, de edulcorar o inventar la realidad? ¿Qué necesidad hay?

Añadir ElConstitucional.es como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado de todas las noticias de última hora y con la mejor información. Contra la desinformación, por la democracia y los derechos sociales.

Activar ahora
Sobre el autor
El periodista Hugo Pereira, director de ElConstitucional.es
Hugo Pereira

Director de ElConstitucional.es

Ver biografía
Lo más leído