La ultraderecha Vox lleva su cruzada contra el Islam a Sevilla y amenaza con frenar la mezquita del Polígono Sur

Gavira anuncia acciones para paralizar un proyecto privado en el Polígono Sur, mientras el Partido Popular de Andalucía defiende que el Ayuntamiento actúa con criterios de legalidad

08 de julio de 2026 a las 19:58h
El portavoz del Grupo Parlamentario VOX, Manuel Gavira y futuro vicepresidente de la Junta esta mañana en el Parlamento de Andalucía. Joaquín Corchero / Europa Press
El portavoz del Grupo Parlamentario VOX, Manuel Gavira y futuro vicepresidente de la Junta esta mañana en el Parlamento de Andalucía. Joaquín Corchero / Europa Press

La ultraderecha Vox no ha tardado ni una semana en enseñar por dónde quiere tensar el nuevo tablero andaluz. El proyecto de un centro cultural islámico con mezquita junto al Polígono Sur de Sevilla ha abierto el primer choque visible entre la ultraderecha y el PP tras el acuerdo que llevará a Manuel Gavira a la Vicepresidencia de la Junta de Andalucía.

El futuro vicepresidente andaluz ha anunciado que Vox intentará “paralizar” la construcción del centro porque, según ha dicho, su partido está en contra de la “islamización” de los barrios. Gavira ha llevado la polémica al Parlamento andaluz, donde ha mezclado el proyecto privado de una fundación religiosa con la llamada “prioridad nacional” incluida en el pacto de Gobierno firmado con el PP.

La comparación no es menor. Vox defiende la “prioridad nacional” para dar preferencia a españoles frente a extranjeros en ayudas, vivienda y prestaciones públicas. Ahora intenta responder a las críticas por ese concepto usando la expresión “prioridad musulmana”, tomada de un titular periodístico sobre el futuro centro. El problema es que una cosa es una política pública que puede afectar al acceso a derechos y otra muy distinta un proyecto privado en suelo privado que debe pasar por una licencia urbanística.

El centro está promovido por la Fundación Mezquita de Sevilla y se ubicará junto al Polígono Sur. La sala de oración tendrá unos 400 metros cuadrados, capacidad para entre 400 y 500 personas y un diseño con celosía andalusí inspirado en la Giralda. La mezquita será solo una parte del conjunto, que también prevé espacios culturales, educativos y sociales. La inversión, según las informaciones publicadas sobre el proyecto, supera los 10 millones de euros.

Vox convierte una licencia urbanística en guerra cultural

La comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla debe estudiar el expediente este viernes. El Consistorio está gobernado por el PP de José Luis Sanz, que depende del partido de extrema derecha para algunos acuerdos políticos, aunque una licencia de obra tiene un recorrido técnico y reglado. Desde el PP andaluz se ha trasladado que el Ayuntamiento trabaja con criterios de legalidad.

Ese punto marca el pulso. Vox quiere elevar el debate a una batalla identitaria, mientras el PP intenta mantenerlo en el terreno administrativo. Gavira ha prometido acciones judiciales, políticas y administrativas para impedir el proyecto. El grupo municipal de Vox en Sevilla ya había pedido paralizarlo hasta garantizar “transparencia” y “consenso vecinal”, aunque su discurso ha ido mucho más lejos al vincular la mezquita con una supuesta amenaza cultural.

El portavoz municipal de Vox, Gonzalo García de Polavieja, llegó a preguntarse si el Gobierno local del PP se había “rendido” a que se instale en Sevilla “una cultura que denigra a la mujer”. También aprovechó para atacar el homenaje institucional a Blas Infante, al que Vox vuelve a señalar por su relación simbólica con el andalucismo y el pasado andalusí de la comunidad.

Islamofobia en el acuerdo de Andalucía

El movimiento encaja con el paquete ideológico que Vox ha logrado colocar en el acuerdo de Gobierno andaluz. El pacto incluye el fin del Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí a partir del curso 2027/2028, el rechazo a nuevos repartos de menores migrantes, la auditoría del gasto sanitario vinculado a extranjeros, la “prioridad nacional” y la prohibición del burka y el nicab en espacios públicos autonómicos.

La mezquita de Sevilla se ha convertido así en el primer escaparate de esa agenda. Vox no discute solo una licencia, sino que señala una confesión religiosa concreta, asocia Islam con amenaza y trata de presentar un equipamiento privado como una cesión política. Es el mismo marco que la ultraderecha utiliza con la inmigración, los menores extranjeros o las ayudas públicas: convertir una realidad social en sospecha permanente.

El PP, de momento, no ha seguido ese camino. La posición trasladada por los populares se limita a la legalidad del expediente y al funcionamiento ordinario del Ayuntamiento. El proyecto llega además después de dos décadas de intentos fallidos para levantar una mezquita de nueva planta en Sevilla, con antecedentes en Los Bermejales y Sevilla Este.

Gavira ha elegido el tema para marcar territorio antes incluso de tomar asiento formal en San Telmo. El viernes, Urbanismo tendrá que decidir sobre el expediente. La ultraderecha Vox ya ha dejado claro que quiere convertir esa licencia en su primera batalla cultural dentro del nuevo ciclo político andaluz.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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