El Gobierno ultraconservador de Giorgia Meloni mantendrá los controles sobre los viajeros procedentes de España y prolongará el choque diplomático abierto entre ambos países tras la entrada masiva de personas en Ceuta. El ministro italiano del Interior, Matteo Piantedosi, ha asegurado este jueves que Roma tampoco revisará su decisión antes del 15 de agosto.
Piantedosi ha condicionado cualquier cambio a que hayan quedado "completamente excluidos" los riesgos para la seguridad de Italia. La medida afecta a las conexiones aéreas y marítimas procedentes de España y se centra en ciudadanos de terceros países, aunque las comprobaciones han terminado alterando la libre circulación entre dos socios de la Unión Europea en plena temporada turística.
La posición italiana llega mientras España ya ha identificado a 3.115 pasajeros llegados desde Italia. Los controles de la Policía Nacional han alcanzado a viajeros de 273 vuelos y han movilizado a 446 agentes desde que comenzaron durante la madrugada del sábado, según los últimos datos facilitados por el Ministerio del Interior.
Roma mantiene sus sospechas sobre Ceuta
El Gobierno de Meloni justifica su actuación por el temor a posibles movimientos secundarios desde Ceuta y por las convocatorias difundidas en redes sociales para intentar otra entrada masiva el 15 de agosto. Piantedosi ha añadido el riesgo de que esas movilizaciones puedan ser aprovechadas para el reclutamiento yihadista, aunque su comparecencia no ha aportado pruebas públicas de desplazamientos desde Ceuta hacia Italia.
La realidad sobre el terreno ha cambiado considerablemente desde el 30 de julio. La gran mayoría de las personas que cruzaron desde Marruecos regresó durante los primeros días y las autoridades ceutíes calculan que alrededor de 10.000 permanecen todavía en la ciudad. Más de 600 han abandonado Ceuta voluntariamente durante las últimas 48 horas ante la imposibilidad de continuar su viaje hacia la península.
Ceuta dispone además de un régimen especial dentro del espacio Schengen. Quienes entran irregularmente en la ciudad carecen de acceso automático a la península y al resto del territorio europeo, uno de los principales argumentos utilizados por el Gobierno español para cuestionar la amenaza que Roma presenta como fundamento de sus controles.
Piantedosi ha comunicado ante el Parlamento italiano tres detenciones y el rechazo de 21 ciudadanos de terceros países desde el comienzo de las verificaciones, seis de ellos marroquíes. El ministro tampoco ha detallado que esas personas hubieran entrado a través de Ceuta ni ha establecido una relación directa con la crisis migratoria española, según la información publicada por la agencia italiana 'ANSA'.
Roma defiende que su decisión se ajusta plenamente al derecho comunitario y recuerda que otros países han recuperado temporalmente los controles interiores. La Comisión Europea permite recurrir a esta herramienta ante una amenaza grave, pero establece que debe utilizarse como último recurso, durante el tiempo imprescindible y respetando los principios de necesidad y proporcionalidad.
La notificación remitida por Italia a Bruselas mantiene los controles entre el 1 de agosto y el 1 de septiembre. España ha comunicado los suyos desde el 8 de agosto hasta el 7 de septiembre. El registro de ambas medidas por parte de la Comisión acredita que fueron notificadas, pero no supone por sí mismo un aval definitivo a su necesidad o proporcionalidad, que continúan sometidas a supervisión europea.
Más de 3.000 identificaciones en España
Piantedosi ha acusado a Madrid de seguir una "lógica sustancialmente de represalia", pese a que el origen del enfrentamiento se encuentra en la decisión unilateral adoptada previamente por Roma. El ministro ha tratado de rebajar el alcance diplomático de sus palabras al asegurar que Italia mantiene con España unos vínculos históricos de "amistad y hermandad".
La última posición formal difundida por Moncloa calificó la medida italiana como "injusta, contraria a los intereses de la UE y discriminatoria". El Ejecutivo recordó que la práctica totalidad de quienes entraron en Ceuta había regresado a Marruecos, cuestionó las supuestas consecuencias para Italia y acusó a Meloni de impulsar el conflicto por motivaciones electorales internas. El comunicado oficial también reprochó a Roma que adoptara su decisión sin aviso previo.
En las últimas 24 horas, 430 pasajeros han pasado por los controles españoles. Madrid-Barajas concentró 175 identificaciones en cinco vuelos y Barcelona-El Prat otras 106 en siete conexiones. También se realizaron comprobaciones en Valencia, Bilbao, Málaga y distintos aeropuertos de Baleares y Canarias.
Las verificaciones españolas tienen carácter aleatorio y se dirigen igualmente a ciudadanos de países ajenos a la Unión Europea. Los pasajeros comunitarios conservan su derecho de circulación, aunque el restablecimiento de controles obliga a desplegar policías y somete las llegadas desde Italia a comprobaciones que habían desaparecido entre ambos países.
Roma mantendrá su dispositivo al menos hasta el sábado 15 de agosto. España conserva su orden hasta el 7 de septiembre y condiciona el regreso a la normalidad a que el Gobierno de Meloni retire primero los controles que abrieron el conflicto.
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