La anunciada visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla ha colocado el asunto más delicado de la relación con Marruecos en el centro de la agenda política. El Gobierno sostiene que el viaje "va a tener lugar", aunque todavía carece de fecha y deberá organizarse junto a la Casa del Rey. Sería la primera presencia oficial del monarca en ambas ciudades desde su proclamación en 2014.
Rabat guarda por ahora silencio. La reacción ha llegado desde la prensa marroquí y algunos círculos políticos y nacionalistas. 'Hespress' recoge la opinión de Yahya Yahya, responsable de un comité que reclama Ceuta y Melilla, quien considera el desplazamiento una "provocación explícita". 'Yabiladi' se pregunta si puede repetirse la crisis de 2007 y 'Alyaoum24' presenta la noticia hablando de la "Ceuta ocupada".
Estas posiciones carecen del carácter de una respuesta oficial de Mohamed VI, aunque reflejan la sensibilidad con la que se recibe el anuncio. Marruecos celebrará elecciones legislativas el 23 de septiembre y las reivindicaciones territoriales suelen adquirir mayor peso durante las campañas electorales.
La crisis que provocó la visita de Juan Carlos I en 2007
El precedente más cercano se remonta a noviembre de 2007. Juan Carlos I y la reina Sofía visitaron Ceuta y Melilla en un momento de buenas relaciones entre José Luis Rodríguez Zapatero y Rabat. Mohamed VI condenó el viaje en un comunicado, lo calificó de "lamentable" y "contraproducente" y lo presentó como una ofensa a los sentimientos nacionales marroquíes.
Rabat retiró entonces a su embajador en Madrid, Omar Azziman. El diplomático permaneció fuera de España durante 65 días y regresó en enero de 2008, después de que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, viajara a Marruecos para recomponer la relación. La protesta tuvo un fuerte componente de política interna, pero abrió una crisis diplomática real entre ambos países.
La situación actual incorpora otro elemento sensible. España necesita la colaboración marroquí para gestionar los retornos tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta y mantiene con el país vecino una estrecha cooperación comercial, policial y antiterrorista. Al mismo tiempo, la visita trasladaría un mensaje de respaldo institucional a los ceutíes y de plena soberanía española sobre la ciudad.
Una visita todavía sin fecha
Pedro Sánchez defiende que existen razones suficientes para el desplazamiento. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha asegurado que se producirá y ha expresado la confianza del Ejecutivo en que Marruecos comprenda que Ceuta y Melilla forman parte del territorio español.
La agenda oficial de Felipe VI deberá acordarse entre Moncloa y Zarzuela, con el Gobierno al frente de la política exterior. El calendario permitirá medir el gesto y evitar que interfiera en la campaña marroquí o en la cooperación abierta para aliviar la presión sobre Ceuta.
Madrid y Rabat asumieron en 2022 el compromiso de evitar reclamaciones unilaterales de soberanía y actuaciones que pudieran resultar ofensivas para la otra parte. España ha rechazado desde entonces cualquier negociación sobre Ceuta y Melilla. Por ahora, el viaje sigue sin fecha y el Gobierno marroquí tampoco ha presentado una protesta formal.
Añadir ElConstitucional.es como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado de todas las noticias de última hora y con la mejor información. Contra la desinformación, por la democracia y los derechos sociales.