Las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre se perfilan como una prueba decisiva para Donald Trump. Dos años después de su regreso a la Casa Blanca, el presidente estadounidense se enfrenta a unos comicios que pueden arrebatar a los republicanos el control del Congreso y limitar su capacidad para sacar adelante su agenda durante la segunda mitad de su mandato. Los sondeos dibujan un escenario favorable a la oposición demócrata, impulsado por el descontento con la gestión económica y la caída de la popularidad presidencial.
La batalla no se limita a una disputa entre dos partidos: también mide hasta qué punto el liderazgo de Trump sigue movilizando a sus votantes y cuánto pesa el desgaste de su Gobierno entre quienes le dieron la victoria en 2024. En ese contexto, la inversión extraordinaria de Elon Musk en las campañas republicanas contrasta con las dificultades electorales de la formación y con las dudas sobre su capacidad para conservar las mayorías parlamentarias.
Las encuestas dan ventaja a los demócratas, pero la batalla electoral será más complicada de lo que parece
El promedio de encuestas recogido por RealClearPolitics sitúa a los demócratas por delante en la intención de voto para la Cámara de Representantes, con un 50,2%, frente al 41,9% de los republicanos. La oposición necesita ganar al menos tres escaños netos para hacerse con el control de la Cámara Baja, donde los republicanos cuentan actualmente con una ajustada mayoría de 219 representantes frente a los 214 demócratas. El margen parlamentario convierte en decisivos numerosos distritos que hasta hace poco parecían más seguros para el partido de Trump.
El Senado presenta un escenario más complejo. Los republicanos disponen de 53 escaños frente a los 47 demócratas, y la oposición necesita arrebatar cuatro puestos a sus rivales para alcanzar la mayoría, siempre que conserve los suyos. La disputa está especialmente ajustada en estados como Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Míchigan, Ohio y Texas. Este último destaca por la ventaja que el demócrata James Talarico mantiene sobre el republicano Ken Paxton, aliado de Trump.
Pese a la ventaja demócrata, el resultado no está decidido. Las encuestas nacionales no siempre se traducen en escaños y el mapa electoral, la participación y la distribución geográfica del voto pueden alterar las previsiones. Además, los demócratas necesitan convertir el descontento con el Gobierno en votos efectivos en las circunscripciones decisivas. La historia juega a su favor: los presidentes recientes suelen perder terreno en las elecciones de medio mandato, y Trump ya sufrió esa dinámica durante su primer mandato.
Trump pierde respaldo y los republicanos empiezan a notar el desgaste de su liderazgo
La popularidad de Trump se ha convertido en uno de los principales problemas electorales para su partido. Los promedios de encuestas citados por EFE sitúan su aprobación en torno al 38%, mientras que un sondeo del Pew Research Center refleja que solo el 35% confía en que tome buenas decisiones económicas. El bolsillo de los estadounidenses se ha colocado así en el centro de la campaña, en un momento en el que el presidente necesita convencer a los votantes de que su gestión está dando resultados.
El desgaste también alcanza a la imagen del Partido Republicano. Una encuesta de Gallup publicada el 13 de octubre revela que el 51% de los estadounidenses confía más en los demócratas para mantener la prosperidad económica, frente al 37% que prefiere a los republicanos. Es la primera ventaja clara de los demócratas en esta cuestión desde 2012. Además, el 59% considera que el Partido Republicano es demasiado extremista, un dato que apunta a las dificultades de la formación para ampliar su atractivo más allá de la base fiel a Trump.
Las dificultades también se reflejan en la estrategia electoral. Según Associated Press, los republicanos han comenzado a retirar recursos de algunos distritos competitivos de la Cámara de Representantes para concentrarlos en territorios donde consideran más urgente proteger sus opciones. Mientras tanto, Trump mantiene una presencia intensa en la campaña, con mítines y mensajes dirigidos a movilizar al movimiento MAGA. La apuesta por mantener movilizada a su base convive así con el reto de recuperar a los votantes descontentos y evitar que el rechazo al presidente se traduzca en una derrota parlamentaria.
Elon Musk pone 276 millones de dólares sobre la mesa para salvar las mayorías republicanas
En plena incertidumbre electoral, Elon Musk ha vuelto a demostrar el peso que puede tener su fortuna en la política estadounidense. El empresario ha donado 276 millones de dólares desde julio a grupos afines al Partido Republicano y a su propio comité de acción política, America PAC, con el objetivo de reforzar las campañas conservadoras en las elecciones de medio mandato. La cifra lo convierte en el principal donante conocido de los republicanos para estos comicios y supera lo que aportó durante la campaña presidencial de 2024.
La mayor parte del dinero se ha destinado a organizaciones con capacidad para respaldar a los candidatos republicanos en las dos cámaras. Musk ha aportado 158 millones de dólares al Senate Leadership Fund, 20 millones al Congressional Leadership Fund y 76 millones a America PAC, además de otros 10 millones al Lone Star Liberty PAC, que apoya al republicano Ken Paxton en Texas. En total, sus contribuciones al ciclo electoral iniciado en enero de 2025 ascienden a unos 366 millones de dólares, por encima de los 290 millones que desembolsó para las presidenciales de 2024.
La magnitud de la inversión contrasta con las declaraciones que el propio Musk realizó en mayo de 2025, cuando aseguró que reduciría su gasto político. También refleja la importancia que los grandes donantes pueden adquirir cuando el control del Congreso se decide por unos pocos escaños. Aunque el dinero permite financiar publicidad y reforzar las campañas, no garantiza una victoria: los republicanos deben afrontar el desgaste de Trump, las dudas económicas y unas encuestas adversas. El 3 de noviembre se comprobará si la capacidad financiera de Musk logra compensar esas dificultades o si los demócratas aprovechan la oportunidad para recuperar el poder legislativo.