El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha mostrado convencido de que las protestas educativas que sacuden Francia desde finales del mes pasado no responden a las reivindicaciones del alumnado, sino a lo que describió como una “invasión islámica” y a la relajación de las políticas migratorias.
Las movilizaciones se producen además en un momento de creciente malestar entre los jóvenes franceses por la situación de la educación pública. Los estudiantes denuncian desde hace semanas la falta de profesores, la masificación de las aulas, el deterioro de numerosos centros y unas condiciones que, a su juicio, dificultan cada vez más el aprendizaje. A estas reivindicaciones se suma el rechazo a los recortes y ajustes presupuestarios planteados por el Gobierno, que afectan especialmente a servicios públicos y ayudas destinadas a los jóvenes.
Las manifestaciones, que continúan este lunes, han dejado hasta el momento al menos 215 estudiantes y unos 85 profesores heridos, además de unos 715 policías, según el balance provisional facilitado por el Ministerio del Interior. En paralelo, unas 6.059 personas han sido arrestadas y más de 5.000, en su mayoría menores, han sido detenidas. Las reivindicaciones se centran, según estas quejas, en problemas estructurales de la enseñanza pública, en un contexto en el que las protestas continúan y el balance de heridos y detenidos sigue creciendo.
Trump convierte las aulas en batalla cultural
En un mensaje difundido en sus redes sociales, el mandatario sostuvo que “lo que está ocurriendo en Francia no es nada más que migración en masa descontrolada”, y descartó que el origen de las movilizaciones esté relacionado con las condiciones de la enseñanza. “Esto no va de escuelas. Va de que el islam está intentando apoderarse de un país que, en su día, fue grande”, zanjó el presidente estadounidense.
Las protestas han adquirido además una dimensión internacional después de que Donald Trump negara que las movilizaciones tengan su origen en la situación de la educación francesa. Sus declaraciones contrastan con las reivindicaciones expresadas por los propios estudiantes, centradas en la falta de profesores, la masificación de las aulas, el deterioro de los centros y la falta de recursos. Estas declaraciones chocan con el motivo que están dando los propios estudiantes y las organizaciones que participan en las movilizaciones. Las protestas comenzaron por cuestiones relacionadas con la educación pública: falta de profesores, aulas masificadas, jornadas largas y deterioro de los centros. Las informaciones disponibles sobre las movilizaciones no presentan la inmigración o la religión como el origen de las reivindicaciones estudiantiles.
