Tras la apertura de una investigación por delitos extraordinarios en nuestro ordenamiento jurídico como son los crímenes contra la paz y la independencia del Estado, la magistrada se encuentra bajo lupa por su pasado como cargo político con el PP. Pero no solo se ha cuestionado su ejercicio como Tercera Teniente de Alcalde de Madrid, sino también la buena suerte que tuvo para reincorporarse a la judicatura.
Bajo la presidencia de José María Aznar se pasa de calificar en la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) esa situación de excedencia de forzosa a voluntaria, por lo que el periodo de espera de tres años para de reingresar en la Carrera Judicial dejó de existir. Esta reforma se abordó en 2003 y la jueza Tardón reingresó automáticamente en 2005. Actualmente, y tras la reforma de 2024 de la LOPJ, se requiere un periodo de “enfriamiento" de dos años, pero sin dejar de percibir las retribuciones íntegras.
Aunque son vergonzantes el compadreo y la afinidad de incontables jueces y fiscales con el entorno del PP, no se puede pasar por alto que estas puertas giratorias funcionan en todas las familias. Desde los actuales Ministros Marlaska y Margarita Robles, que parecen únicamente tener en común su salto a la política tras una llamada de Pedro Sánchez; hasta la magistrada Victoria Rosell, que hizo el camino inverso tras ser Delegada del Gobierno para la Violencia de Género.
Hay que recordar que la jueza Tardón ya fue recusada durante el ‘caso Blesa’ por haber sido miembro de la Asamblea de Caja Madrid, en aplicación del mecanismo del art. 77 LOPJ, previsto para casos extraordinarios de este tipo. Esto sienta un precedente de desconfianza hacia la Magistrada que el propio Pedro Sánchez ha puesto de manifiesto, aunque añadiendo en tono institucional que confía plenamente en la justicia; la misma justicia que, como él mismo ha reconocido, ha cercado todo su entorno personal con procedimientos de dudoso fundamento jurídico, siendo la obcecación del juez Peinado la mejor muestra.
¿Quiere decir esto que la imparcialidad de la jueza Tardón está comprometida? De momento no da muestras de ello, pues nada parece apuntar a ningún interés ideológico en los pocos documentos que hasta ahora conocemos de su instrucción. Además, tampoco tiene competencia para procesar a miembros del Gobierno, por lo que tiene un recorrido muy limitado en ese sentido. Ahora bien, sí se puede poner en duda su apariencia de imparcialidad, algo no solo superficial, sino que la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha reiterado la necesidad de “eliminar cualquier apariencia de parcialidad con el fin de promover la confianza que deben inspirar los jueces y tribunales en una sociedad democrática”.
Añadir ElConstitucional.es como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado de todas las noticias de última hora y con la mejor información. Contra la desinformación, por la democracia y los derechos sociales.