La ciudad se mueve a ritmo de bicicleta, sin sobresaltos de bocinas ni alboroto. Una capital de diez. Diez distritos encabezados por Nyhavn, que construido por el “imperativo real” de Christian V se ha convertido en el canal más fotografiado sacudiéndose la mala reputación en la que se vio envuelto.
¿Intuyó o presenció el cambio Hans Christian Andersen ? Nyhavn era el rincón favorito y en el que vivió durante muchos años el autor de El patito feo -ese ánade que pasado el tiempo se convirtió en un bello cisne-, La princesa y el guisante, El soldadito de plomo o La Sirenita, a la que la ciudad rinde homenaje con una pequeña estatua que, pese a su tamaño, ha engrandecido la ciudad. El lugar fue durante siglos el epicentro comercial de marineros y buques de carga que dejaron su huella en las aguas de sus canales que sólo a comienzos de esta centuria recuperaron musculatura suficiente como para ser transitadas por kayaks, jaladas por palas de paddle, ser braceadas a nado o bien surcadas en barco, sin duda una de las mejores formas para adentrarse entre canales y el meollo de su historia.
Veleros de madera amarrados y barcos acomodados a las orillas del canal - algunos convertidos en viviendas- pero siempre menos añosos que las edificaciones a sus espaldas, supervivientes del devastador incendio de finales del siglo XVIII y del bombardeo británico a comienzos del XIX.
Un recorrido turístico que aúna ese pasado histórico y el deslumbrante presente arquitectónico al paso de la Ópera, la Biblioteca Real - conocida como el diamante negro-, la iglesia de San Salvador, el edificio de la Bolsa, la iglesia Vor Fresler Lirke, el Palacio de Amalienborg, Marmorkirken y La Sirenita.

Un trayecto lleno de sorpresas; tesoros tras los silenciosos ladrillos que narran el dulce pasado comercial de la refinería de azúcar; la iluminada vida del fabricante de lámparas Louis Pulsen; la marcha rodada de Victrix, capaz de fabricar más de millón y medio de bicicletas; las fragancias de las especias y grano acumuladas en almacenes que difícilmente han sido transferidas a las nuevas utilidades; la música emergente de Cap Horn, un local de jazz del que surgió La Papa Blue´s Viking Band en nada parecida al grupo Gasoline, considerada la banda de rock más importante de Dinamarca cuya cuna fue Christianshavn, que al igual que la incineradora Amager Bakke, se atisban durante el trayecto. Copenhague quiere ser la primera ciudad del mundo libre de combustibles fósiles en 2040. Los problemas con los sistemas de captura de carbono han impedido que lograra el pasado año el objetivo de alcanzar la neutralidad absoluta.

Sin tantas horas de sol como quisieran, con menos luz de la que ansían, Copenhague ha despejado nubarrones del horizonte y se ha convertido en la ciudad más feliz del mundo. El diseño urbano, la seguridad, sostenibilidad y la calidad de vida han contribuido a ello.