El 78% de jóvenes y profesionales ven la IA como una oportunidad, mientras crece la preocupación por el acceso al primer empleo y la falta de formación práctica

Los estudiantes apuestan por la IA a la hora de trabajar; las encuestas desvelan que la gran mayoría hace uso de esta y que, a la vez, temen a la hora de encontrar su primer empleo

22 de octubre de 2026 a las 18:30h
Estudiantes universitarios de camino a clase en el primer día de curso en la Universidad Complutense de Madrid. Alejandro Martínez Vélez / Europa Press
Estudiantes universitarios de camino a clase en el primer día de curso en la Universidad Complutense de Madrid. Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

El 78% de estudiantes y profesionales tecnológicos españoles ve la inteligencia artificial como una oportunidad para su carrera, pero esa lectura positiva convive con una advertencia inmediata: la IA ya está elevando las exigencias de acceso al empleo y poniendo en cuestión la preparación actual.

El dato procede del estudio IA y talento 2026. La redefinición del talento tecnológico ante la IA, elaborado por SEIDOR e ISDI a partir de 1.310 encuestas realizadas en España entre mayo y julio. Frente a la percepción general de que la IA entraña más riesgos que beneficios para el mercado laboral, el sector tecnológico mantiene una visión más favorable.

Una adopción rápida que, sin embargo, no despeja las dudas sobre el trabajo de entrada

Iván González, director global de Marketing, Comunicación y Sostenibilidad de SEIDOR, sostuvo en la presentación celebrada este jueves en Madrid que el debate no pasa por la IA como un supuesto destructor de empleo, sino por su papel como herramienta central en la actividad tecnológica. El matiz es clave: el informe no presenta la IA como sustituto total, sino como palanca para desarrollar capacidades de mayor valor cognitivo. Un apoyo para llegar al siguiente escalón.

El 77% de los encuestados asegura usar herramientas de IA generativa de forma regular o intensiva, mientras que solo un 4% admite un uso muy ocasional o nulo. Entre los estudiantes, el porcentaje sube al 83,7%, frente al 74,1% de los profesionales, una diferencia que confirma que la incorporación de estas herramientas avanza más rápido en las aulas que en parte del tejido laboral.

En el día a día, el 65,3% recurre a la IA sobre todo para buscar información y resolver dudas, y el 41,5% la emplea para idear o estructurar proyectos y soluciones técnicas. Mirando a futuro, el 61,3% sitúa la automatización inteligente de procesos de negocio como el ámbito con más recorrido.

El primer empleo aparece como el principal punto de fricción

La visión optimista no elimina el recelo. El 37,2% de los encuestados anticipa más dificultades para acceder al primer empleo, en un escenario marcado por dos factores: el 18,7% teme que la automatización sustituya tareas de perfiles junior y otro 18,5% cree que la IA elevará el nivel mínimo exigido.

Entre estudiantes, esa última preocupación gana peso: un 25,3% considera que la IA hará más difícil encontrar el primer trabajo porque subirá el listón, frente al 15,4% de los profesionales. González precisó que ese tercio de encuestados no está diciendo que desaparezcan las oportunidades, sino que las empresas serán más exigentes con lo que pidan desde el inicio.

La diferencia, según el estudio, ya no estará solo en el expediente académico. Pesará la capacidad de adaptarse, de ser autónomo y de resolver problemas por cuenta propia, además del pensamiento analítico y la mentalidad de solución, citados por el 45,5% de los participantes, y unos fundamentos técnicos sólidos para usar la IA con criterio, mencionados por el 38,1%.

La formación queda en el centro de la transición, pero aún no responde al ritmo del cambio

El gran punto débil aparece en la preparación. El 87,4% de los encuestados suspende la formación actual en su capacidad para integrar plenamente la IA, y un 51,4% cree que prepara poco, muy poco o nada para trabajar con esta tecnología.

Las carencias más repetidas son la falta de formación práctica en IA aplicada, señalada por el 53,7%, seguida del desarrollo insuficiente del pensamiento crítico, con el 45,6%, y la escasa conexión con necesidades reales de negocio, con el 44,1%. González defendió que la educación en IA debe implicar al sistema educativo, a las empresas y también a las familias, aunque hoy, según dijo, todavía no se explica de forma práctica qué es esta tecnología ni cuál es su impacto real.

En el plano empresarial, el estudio apunta que el 59,3% ve la supervisión y mejora de resultados generados por IA como la evolución más probable del rol profesional. Al mismo tiempo, el 67,9% identifica la reducción de plantilla como el uso que más rechazo provoca, mientras que un 47,1% teme un uso de la IA como herramienta de control y un 55,7% rechaza su implantación sin criterios de seguridad, ética o privacidad.

González sostuvo que las tareas de poco valor añadido pueden ser sustituidas por la IA, pero matizó que eso no equivale necesariamente a despidos. El siguiente paso, según defendió, pasa por planes específicos de transición dentro de las empresas y por una responsabilidad compartida entre el sistema educativo y el mundo empresarial.

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Margarita Mercadal
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