El Fondo Monetario Internacional pone números al nuevo frenazo de la economía mundial justo cuando Donald Trump vuelve a echar gasolina al tablero de Oriente Próximo. El organismo rebaja una décima su previsión de crecimiento global para 2026, hasta el 3%, y advierte de que una nueva escalada entre Estados Unidos e Irán puede traducirse en más coste del petróleo, más inflación y menos margen para los bancos centrales.
La actualización del FMI llega el mismo día en que Trump ha dado por terminado desde Ankara el entendimiento con Teherán para intentar cerrar la guerra. “Creo que se ha acabado”, ha dicho el presidente de Estados Unidos, que asegura no querer seguir tratando con Irán tras una nueva ronda de ataques estadounidenses y después de los impactos contra varios petroleros en el estrecho de Ormuz. El calendario económico del Fondo ya nacía con cautelas. Con esa frase de Trump, nace directamente bajo amenaza.
El informe del FMI dibuja una economía mundial partida en dos fuerzas. Por un lado, la guerra en Oriente Próximo presiona la energía, encarece materias primas y complica la bajada de los precios. Por otro, la inteligencia artificial y la inversión tecnológica sostienen a los países más metidos en esa cadena de valor. El resultado es un crecimiento más débil este año y una previsión algo mejor para 2027, cuando el Fondo espera un avance global del 3,4%.
La inflación es el aviso más serio. El FMI calcula que los precios subirán un 4,7% a escala mundial en 2026, tres décimas más de lo previsto en abril, antes de moderarse al 3,9% en 2027. El mensaje es incómodo para gobiernos y bancos centrales: el proceso de desinflación que venía desde 2024 se está atascando y el petróleo vuelve a tener la última palabra.
La hipótesis del Fondo parte de una normalización gradual del estrecho de Ormuz desde mediados de julio y de una vuelta a condiciones previas a la guerra hacia marzo de 2027. Es un supuesto frágil. Si la tensión militar crece, el canal será rápido: crudo más caro, presión sobre alimentos y transporte, cadenas de suministro más tensas y condiciones financieras más duras.
El FMI también mira de reojo al entusiasmo tecnológico. La inteligencia artificial ayuda a compensar parte del golpe, especialmente en economías con peso en semiconductores, digitalización e inversión empresarial. Pero el organismo deja otro aviso sobre la mesa. Si los mercados revisan a la baja las expectativas de rentabilidad de la IA, la corrección puede golpear con fuerza a las bolsas y a la inversión.
España aguanta por encima de Europa, pero el FMI no compra todo el optimismo del Gobierno
España sale mejor parada que sus principales socios europeos. El FMI mantiene su previsión en el 2,1% para 2026 y el 1,8% para 2027, sin cambios respecto a abril. El dato coloca a la economía española claramente por encima de la eurozona, que crecería solo un 0,9% este año, y también por delante de Alemania, Francia e Italia.
La comparación es nítida. Alemania avanzaría un 0,7%, Francia un 0,6% e Italia un 0,5% en 2026. España no queda al margen del enfriamiento global, pero conserva más tracción por la demanda interna, el empleo, el ahorro de los hogares y una estructura energética menos expuesta que otras economías al shock del gas y el petróleo.
El Gobierno maneja un escenario bastante más optimista. Carlos Cuerpo elevó hace unos días la previsión oficial de crecimiento al 2,6% para 2026 y al 2,2% para 2027, dentro del cuadro macro que acompañará a los próximos Presupuestos. Economía sostiene que el impacto de la guerra en Irán será más limitado de lo previsto y que las medidas energéticas han amortiguado parte del golpe.
El FMI no llega tan lejos. Reconoce la fortaleza española, pero mantiene una lectura más prudente. El organismo destaca los buenos datos del primer trimestre y el papel de las renovables en la resistencia de la economía, aunque también señala que los riesgos siguen inclinados a la baja. De forma clara: España crece más que Europa, pero no vive en una burbuja.
El gran riesgo para Moncloa está fuera. Una subida sostenida del petróleo puede morder consumo, costes empresariales y cuentas públicas. También puede complicar la retirada de ayudas energéticas, una de las recomendaciones recurrentes del FMI, que pide apoyos temporales, selectivos y dirigidos solo a los hogares más vulnerables.
La foto global deja poco margen para triunfalismos. Estados Unidos aguanta mejor por su posición energética y su inversión tecnológica, China mejora hasta el 4,6% en 2026, India sigue disparada en el 6,4%, y Oriente Medio y Asia Central sufren el mayor golpe, con un crecimiento previsto de apenas el 0,7% este año.
El FMI no habla de una recesión mundial. Habla de una economía que sigue avanzando con el freno pisado, pendiente de Ormuz, del petróleo y de un Trump que acaba de romper la tregua con Irán en mitad de la cumbre de la OTAN. España conserva ventaja frente a Europa, pero el precio de la energía decidirá cuánto dura ese colchón.
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