El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha reconocido este lunes que será “muy difícil” que los consulados puedan comprobar a tiempo quiénes obtuvieron la nacionalidad en virtud de la llamada “ley de nietos” y son descendientes de exiliados, para que puedan votar en las elecciones del 29 de noviembre, tal y como ha solicitado el Tribunal Supremo.
En declaraciones en Telecinco, José Manuel Albares ha asegurado que, en cuanto se recibió la notificación del Supremo, se remitió un telegrama con “instrucciones muy precisas” a todos los consulados para que actúen “de manera diligente” y “movilicen todo el personal que necesitan”, además de haberse anulado todos los permisos de los cónsules.
El ministro ha indicado que la Oficina del Censo Electoral ya dispone de los datos de los nacionalizados en 2025 y 2026, ya que fueron incorporados directamente a través de DICIREG, el nuevo Registro Civil digital, lo que permite comprobar quiénes descienden efectivamente de exiliados y, por tanto, tienen derecho a votar.
En cuanto al resto de casos, José Manuel Albares ha explicado que se ha creado “una herramienta informática para ir volcando los datos y que los vaya teniendo la Oficina del Censo Electoral”, un procedimiento que, según ha subrayado, debe hacerse “manualmente”.
Un plazo que el Ministerio considera exiguo
El titular de Exteriores ha recordado que la Dirección General de Asuntos Consulares ya había informado, a través de la Abogacía General del Estado, de que el proceso tardaría “por lo menos hasta enero” en completarse, e ha insistido en que, si ya era “difícil” llegar a tiempo para las elecciones autonómicas y municipales de mayo, “en un plazo tan corto se antoja todavía mucho más difícil”.
Aun así, ha defendido que “se están poniendo todos los medios” y ha añadido: “Por nosotros no va a quedar”, al tiempo que ha recalcado que “nadie está obligado a lo imposible”.
Defensa de los cónsules frente al PP y Vox
Por otra parte, José Manuel Albares ha salido de nuevo en defensa de los cónsules y del personal del Servicio Exterior ante lo que ha calificado como una “campaña de acoso, de insidias, en muchas ocasiones personales, con nombres y apellidos y fotografías de los cónsules de España en el mundo”.
El ministro ha defendido que no se puede poner en duda su “honorabilidad y profesionalidad” cuando están asumiendo una “tarea sobrevenida”, con un “tiempo totalmente exiguo”, que se suma a sus funciones habituales, como inscribir nacimientos o expedir pasaportes, además de las gestiones vinculadas al voto exterior de cara al 29 de noviembre.
En este sentido, ha exigido a PP y Vox que cesen en sus ataques, porque, ha afirmado, “está en juego la profesionalidad y la honorabilidad de los cónsules y de todos los funcionarios del Servicio Exterior”. “Es realmente algo que yo no voy a tolerar nunca”, ha zanjado, antes de remarcar: “Les voy a apoyar siempre y a defender siempre frente a esos ataques tanto del PP como de Vox hacia su profesionalidad”.
