Aznar presenta las elecciones del 29N como una amenaza para España: "La unidad y la monarquía que hemos conocido hasta ahora se pueden terminar"

El expresidente atribuye a Pedro Sánchez y sus aliados un proyecto de cambio de régimen si ganaran las elecciones, sin explicar cómo podrían ejecutarlo, y cuestiona el censo electoral mientras reclama una mayoría del PP con menos dependencia de Vox

05 de octubre de 2026 a las 21:29h
| Actualizado: 05 de octubre de 2026 a las 21:30h
El expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar. A. Pérez Meca / Europa Press
El expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar. A. Pérez Meca / Europa Press

José María Aznar ha convertido el anuncio de elecciones generales para el 29 de noviembre en una advertencia sobre el supuesto final de la monarquía y la unidad de España. El expresidente del Gobierno y del Partido Popular (PP) ha asegurado este lunes en Sevilla que, si Pedro Sánchez consigue formar de nuevo un Ejecutivo con sus actuales aliados, desaparecerá el sistema constitucional conocido. También ha acusado al PSOE de ser capaz de alterar el censo para obtener ventajas electorales, sin aportar en su intervención pruebas de una manipulación.

El actual presidente de la Fundación FAES ha intervenido en un diálogo con el periodista Juanma Lamet dentro del ciclo 'Letras en Sevilla', organizado por la Fundación Cajasol y dedicado este año a la Guerra Civil. Apenas unas horas después del adelanto electoral, Aznar ha presentado los comicios como "los más importantes desde el comienzo de la transición" y ha atribuido a Sánchez y sus aliados la intención de darles un carácter "prácticamente constituyente".

"Si la coalición actual de gobierno ganase las elecciones, pudiese formar otra vez gobierno, es evidente que el sistema constitucional que hemos conocido hasta ahora, que la unidad que hemos conocido hasta ahora, y que la monarquía constitucional parlamentaria que hemos conocido hasta ahora, se terminan", ha afirmado, según recoge Europa Press. Preguntado directamente por si ese resultado conduciría a una república, ha respondido "Absolutamente, eso no se oculta".

Aznar ha colocado así una eventual mayoría progresista fuera de la normalidad institucional que supone formar Gobierno después de unas elecciones. Ha acusado a los socios de Sánchez de actuar contra la Constitución y ha relacionado su defensa de la plurinacionalidad con el "derribo" de la Corona. Su intervención presenta como consecuencia de una investidura un cambio de régimen que requeriría un procedimiento constitucional específico.

La Constitución establece en su artículo 1.3 que la forma política del Estado es la monarquía parlamentaria. Modificarla exige recurrir al procedimiento reforzado del artículo 168, con mayorías de dos tercios en el Congreso y el Senado, disolución de las Cortes y nuevas elecciones. Las Cámaras resultantes tendrían que ratificar la decisión y aprobar el nuevo texto también por dos tercios antes de someterlo a referéndum. Ganar las generales o reunir los apoyos para una investidura no permite por sí solo abolir la monarquía.

El expresidente ha extendido ese discurso de alarma al censo electoral. Ha defendido las cautelas sobre la llamada 'ley de nietos', que permite acceder a la nacionalidad española a descendientes de españoles, y ha cuestionado que puedan votar personas que nunca hayan vivido en España. "Si a mí me preguntan si creo que son capaces de alterar el censo electoral para buscar determinadas ventajas, la respuesta es sí", ha sostenido. Ha añadido que quien lo hizo "en su casa, en su partido" sería capaz de hacerlo "en la casa de todos".

El voto de los nacionalizados por esa vía está además sometido a una controversia judicial. El Tribunal Supremo acordó el 8 de septiembre una suspensión cautelar y su aplicación al censo del 29N continúa pendiente, según informa RTVE. Esa disputa sobre quién puede votar no acredita la acusación de fraude que Aznar proyecta sobre el PSOE. El expresidente ha mezclado su rechazo a la extensión del derecho al voto con la sospecha de que Sánchez pueda utilizar el censo en beneficio propio.

Sus palabras se suman a las dudas que han lanzado hoy la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el líder de la ultraderecha Vox, Santiago Abascal, sobre el proceso electoral. El PSOE ha exigido a Alberto Núñez Feijóo que desautorice ese cuestionamiento. El presidente del Gobierno, por su parte, ha convocado las urnas tras la derrota de los decretos de vivienda y ha llamado a elegir entre mantener un Ejecutivo progresista o sumarse a la "ola ultraderechista".

Desprecia la huelga y teme un Vox fuerte

La crisis de la vivienda y la respuesta sindical también han ocupado parte de la intervención. Aznar ha ridiculizado el acuerdo de Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT) para convocar una huelga general de 24 horas este otoño. "Sería la primera vez que se convoca una huelga contra la oposición, contra la alternativa", ha afirmado entre risas, antes de calificar esa posibilidad de "algo políticamente delirante".

Los objetivos anunciados por las centrales contradicen esa descripción. Los sindicatos reclaman salarios suficientes para acceder a una vivienda digna e interpelan a las administraciones con competencias en vivienda y a las organizaciones empresariales responsables de la negociación colectiva. La fecha se acordará con los movimientos sociales y el Sindicato de Inquilinas, y la convocatoria debe ser ratificada por los máximos órganos de dirección de ambas centrales.

Aznar ha cargado asimismo contra las medidas sobre alquileres con el argumento de que se "criminaliza" a los propietarios. Ha defendido liberar suelo, construir vivienda social y facilitar el empleo juvenil. Su lectura desplaza la protesta por los precios y los salarios hacia un supuesto ataque a los caseros y al PP, en una jornada en la que los sindicatos han situado precisamente la relación entre las rentas del trabajo y el coste de la vivienda en el centro de su movilización.

Al hablar de una posible llegada de Feijóo a La Moncloa, el expresidente ha reclamado una "profunda agenda de reconstrucción nacional", aunque ha reconocido que el peso de Vox puede complicarla. Ha comparado un escenario de 140 diputados del PP y 60 de Vox con otro en el que los populares obtengan una ventaja mucho mayor. Sobre la primera fórmula, ha admitido que no tiene claro que permita afrontar los problemas del país.

La reserva de Aznar se centra en cuánta capacidad de decisión tendría la ultraderecha dentro de una coalición. No ha descartado un acuerdo con Abascal, que hoy ha exigido "prioridad nacional", "desregulación" y "remigración" como condiciones para un futuro Gobierno con el PP. Mientras advierte del riesgo que atribuye a los aliados de Sánchez, el expresidente contempla la alternativa de Feijóo con Vox en función del reparto de escaños.

Aznar ha responsabilizado también a Sánchez del crecimiento de la formación ultra. "El gran sueño de quien ha convocado las elecciones es hacerle el mayor daño posible al PP y, por lo tanto, el mayor favor posible a Vox", ha afirmado. Su intervención llega en un foro coordinado por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra que se aplazó tras la retirada de varios participantes, entre ellos David Uclés, y que ha retomado este lunes sus sesiones en Sevilla.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
Jaime Barrionuevo

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