Aznar vuelve a la carga contra Sánchez y avisa del peligro del "sanchismo terminal": "Lo estamos comprobando"

El expresidente acusa al Gobierno de dejar una España "averiada", culpa a su política territorial del auge de Aliança Catalana y Bildu y reclama concentrar el voto en el PP ante el crecimiento de la ultraderecha Vox

23 de septiembre de 2026 a las 18:34h
El expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar, durante la inauguración del Campus FAES 2026. A. Pérez Meca / Europa Press
El expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar, durante la inauguración del Campus FAES 2026. A. Pérez Meca / Europa Press

José María Aznar ha convertido este miércoles la inauguración del Campus FAES 2026 en una extensa enmienda a los ocho años de Pedro Sánchez en La Moncloa. El expresidente del Gobierno ha acusado al Ejecutivo de deteriorar España en los planos económico, territorial e institucional y ha elevado el tono para advertir sobre los riesgos que, a su juicio, encierra la última etapa de la legislatura.

"Dije en su día que el sanchismo terminal era un sanchismo singularmente peligroso. Y lo estamos comprobando", ha afirmado durante el acto celebrado en Madrid. Aznar ha descrito un país paralizado y un Gobierno "incapaz de ningún esfuerzo distinto a la propaganda", al que presenta como una "fábrica de relatos" dedicada a preparar el terreno electoral.

El discurso ha tenido poco que ver con el título elegido para esta edición del campus, América Latina en transformación y sus consecuencias para la Unión Europea. El presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) ha dedicado la mayor parte de su intervención a la política española, aunque también ha acusado al Gobierno de condicionar sus relaciones con Iberoamérica según la orientación política de cada país.

En el terreno económico, Aznar ha asegurado que el legado de Sánchez deja menos poder adquisitivo, más impuestos, más despilfarro y una deuda mayor. También ha hablado de un "deterioro galopante" de los ferrocarriles, los aeropuertos y las infraestructuras hidráulicas, dentro de una descripción general de España como un país "averiado".

Su carga se ha extendido a la utilización de las instituciones y a los casos de corrupción que rodean al PSOE. Aznar ha acusado al Ejecutivo de practicar una "auténtica privatización del Estado" mediante la colonización de organismos públicos y los acuerdos parlamentarios que han permitido las investiduras de Sánchez. El expresidente ha situado en el mismo bloque los indultos, la ley de amnistía y los pactos con los partidos independentistas.

Su argumento ha obviado que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha avalado recientemente la compatibilidad de la amnistía con el Derecho comunitario y ha reconocido que la norma persigue reducir las tensiones políticas en Cataluña. También pasa por alto que el propio Aznar llegó a La Moncloa en 1996 mediante acuerdos con Convergència i Unió y el Partido Nacionalista Vasco que incluyeron importantes traspasos de competencias.

Aznar ha responsabilizado directamente a la estrategia de "normalización" y "apaciguamiento" de Sánchez del auge de Aliança Catalana, la formación independentista de extrema derecha encabezada por Sílvia Orriols. "La normalización y el reencuentro se llaman hoy Aliança Catalana", ha sentenciado antes de augurar un Parlament "copado por la versión más xenófoba del independentismo".

Las encuestas sí reflejan un fuerte crecimiento del partido de Orriols. Un reciente sondeo de Sigma Dos le atribuye un 16,7% de los votos y entre 25 y 28 escaños, una subida que podría situarlo como segunda fuerza en Cataluña. Vincular ese ascenso exclusivamente a la política territorial del Gobierno, sin atender al desgaste de Junts, la inmigración o la crisis de los servicios públicos, forma parte del diagnóstico político de Aznar.

El expresidente ha trasladado el mismo planteamiento al País Vasco y ha acusado al Gobierno de "vaciar las cárceles de terroristas" y llenar las instituciones con sus "testaferros". Su intervención llega cuando EH Bildu disputa al Partido Nacionalista Vasco la primera posición electoral. ETA abandonó definitivamente la actividad armada en 2011 y anunció su disolución en 2018, mientras los traslados y progresiones de grado de sus presos se aplican dentro de la legislación penitenciaria.

Aznar también ha recuperado la crisis de Ceuta para atacar a Sánchez. Ha acusado al Ejecutivo de "traicionar compromisos" sobre el Sáhara y de hacer dejación del control fronterizo, además de reprochar al presidente que mantuviera "intacto" su veraneo mientras los ceutíes afrontaban las consecuencias de la entrada masiva de finales de julio. El Gobierno ha admitido que el dispositivo marroquí falló, ha reclamado respuestas a Rabat y ha reforzado durante las últimas horas la vigilancia en Ceuta y Melilla.

Otra de sus acusaciones más duras ha apuntado hacia la llamada 'ley de nietos'. Aznar ha hablado de un "intento de deformar el censo electoral" por la inscripción de descendientes de exiliados que han adquirido la nacionalidad española. El Tribunal Supremo ha suspendido cautelarmente los efectos electorales de una parte de esas altas hasta que los consulados comprueben el cumplimiento de los requisitos. La resolución todavía es provisional y tampoco acredita la existencia de un fraude electoral organizado por el Gobierno.

Voto útil al PP y aviso a la ultraderecha Vox

El discurso también ha incluido un mensaje para el espacio situado a la derecha del Partido Popular. Aznar ha pedido concentrar el voto en las siglas que dirige Alberto Núñez Feijóo como "el camino más corto" para construir un Gobierno fuerte y hacer "lo contrario del sanchismo". "Algo muy distinto a practicar un sanchismo al revés", ha matizado.

La advertencia apunta hacia la ultraderecha Vox, aunque el expresidente ha evitado nombrarla directamente. Aznar ha criticado el "esencialismo de cierta derecha" y ha alertado de que la estrategia de polarización puede alimentar opciones populistas con escasa experiencia de gobierno. Su propuesta pasa por que el PP se presente como una alternativa nacional e integradora frente a los partidos que apuestan por prolongar la confrontación.

Ese llamamiento a rebajar la división ha convivido con expresiones como "sanchismo terminal", "España averiada" o "retroceso histórico". Aznar ha defendido que las próximas elecciones generales deberán convertirse en "una gran convocatoria nacional" para cancelar la etapa de Sánchez y otorgar al PP un mandato de reconstrucción política, económica e institucional.

El Campus FAES continuará hasta este viernes, cuando Feijóo será el encargado de clausurarlo. El presidente del PP recogerá entonces el testigo de un discurso que le reclama centralidad, voto útil y distancia frente a la ultraderecha Vox mientras endurece la ofensiva contra Sánchez.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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