Josep Borrell ha cargado este martes contra la respuesta inicial de varios socios europeos a la crisis migratoria de Ceuta. El exjefe de la diplomacia comunitaria considera que España sufrió un "ataque híbrido" y acusa a algunos gobiernos de utilizar lo ocurrido para defender sus intereses electorales.
"Me produce una gran frustración ver cómo la solidaridad europea ha muerto en Ceuta", ha afirmado en una entrevista en 'Hoy por Hoy', de la 'Cadena SER'. Borrell ha señalado especialmente a Italia por haber "puesto fuego a la mecha" al plantear la expulsión de España del espacio Schengen.
Las declaraciones han llegado pocas horas antes de la videoconferencia extraordinaria de los ministros de Interior de la Unión Europea. La reunión fue solicitada por 22 países, encabezados por Italia y Dinamarca, después de que 72.000 personas cruzaran la frontera desde Marruecos durante la crisis de la semana pasada.
Borrell ha reprochado a esos gobiernos que dirigieran sus críticas contra "el país que ha sufrido un ataque híbrido". El político socialista ha agradecido que Francia, Portugal e Irlanda se desmarcaran de la carta impulsada contra España y ha pedido al Gobierno que reclame el mismo apoyo prestado durante otras crisis migratorias y territoriales.
"España tiene que alzar su voz en el Consejo", ha defendido. El ex Alto Representante ha recordado el respaldo español a Dinamarca frente a las pretensiones de Donald Trump sobre Groenlandia y la participación de las Fuerzas Armadas en el flanco oriental de la OTAN. "La demagogia populista" no puede ocupar el lugar del Estado de Derecho y la solidaridad europea, ha advertido.
Borrell también ha pedido prudencia con Marruecos. Aunque ha relacionado la entrada masiva con el uso de personas desesperadas como instrumento de presión, considera imprescindible mantener la cooperación con Rabat. La prioridad inmediata, ha insistido, debe ser atender a quienes permanecen en Ceuta, incluidos los menores que todavía necesitan asistencia.
Bruselas cambia el tono tras la reunión
La reunión de los ministros de Interior ha rebajado considerablemente el enfrentamiento abierto durante los últimos días. Después de casi cuatro horas de conversaciones, el comisario europeo Magnus Brunner ha asegurado que hubo "total solidaridad con España alrededor de la mesa" y que los gobiernos reconocieron la respuesta "inmediata y eficiente" de Madrid.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha calificado el encuentro de "constructivo" y ha informado de que 70.000 de las 72.000 personas que entraron en Ceuta ya han regresado a Marruecos. También ha defendido que el espacio Schengen nunca estuvo comprometido porque los recién llegados no avanzaron hacia la Península ni hacia otros países europeos.
Brunner ha admitido además que Bruselas carece de pruebas para establecer una relación directa entre la regularización extraordinaria impulsada por España y la entrada masiva en Ceuta. El comisario mantiene sus críticas a la medida, que considera una mala señal para otros socios, pero ha reconocido que ese asunto apenas provocó reproches durante la reunión.
Los ministros han acordado reforzar la lucha contra las redes de tráfico de personas, acelerar los retornos, mejorar la protección de las fronteras exteriores y ampliar la cooperación con terceros países. También han reclamado más inteligencia previa, vigilancia de las redes sociales y sistemas de alerta temprana capaces de anticipar una nueva entrada masiva.
Italia ha expresado finalmente su "sincera solidaridad" con España, aunque mantendrá durante un mes los controles selectivos sobre viajeros extracomunitarios procedentes de aeropuertos y puertos españoles. Roma sostiene que la medida tiene carácter preventivo. La amenaza de apartar a España de Schengen ha desaparecido de las conclusiones de los Veintisiete.
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