El Congreso de los Diputados ha retirado los retratos de tres presidentes de las Cortes franquistas que todavía permanecían en la galería de la Cámara Baja. La decisión pone fin a la presencia de estas imágenes en uno de los principales espacios de representación política de la democracia española y responde a una reivindicación que partidos de izquierda y asociaciones memorialistas llevaban años planteando.
Los cuadros corresponden a Esteban de Bilbao y Eguía, presidente de las Cortes entre 1943 y 1965; Antonio Iturmendi Bañales, que ocupó el cargo entre 1965 y 1969, y Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda, que lo hizo entre 1969 y 1975. Los tres dirigieron las Cortes durante la dictadura de Francisco Franco, un régimen que eliminó las libertades democráticas y persiguió a sus opositores.
La retirada se ha realizado tras el acuerdo adoptado el 13 de octubre por la Mesa de la Diputación Permanente del Congreso. La iniciativa fue impulsada por Sumar y contó con el apoyo del PSOE, mientras que el PP se abstuvo. La medida busca cumplir con la Ley de Memoria Democrática y retirar de la galería los retratos de quienes formaron parte de las instituciones que sostuvieron la dictadura.
Armengol defiende la retirada de los retratos franquistas
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha celebrado la decisión y ha defendido que la Cámara debe reconocer a las víctimas de la dictadura y contribuir a reparar las injusticias que sufrieron.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Armengol ha señalado que la retirada demuestra el compromiso del Congreso con la memoria democrática. También ha defendido que la medida permite reconocer a las víctimas y reparar una injusticia que ha durado demasiado tiempo.
Demostramos el compromiso del Congreso de los Diputados con la memoria democrática, reconociendo a las víctimas de la dictadura y contribuyendo a reparar una injusticia que ha durado demasiado tiempo.
— Francina Armengol (@F_Armengol) October 26, 2026
Así hemos cumplido el acuerdo de la Mesa del Congreso para retirar de la… pic.twitter.com/kNmAn7c74l
La decisión supone un cambio respecto a la posición que había mantenido el PSOE en anteriores debates. En 2023, los socialistas votaron junto al PP y Vox contra una iniciativa de EH Bildu que pedía retirar estos retratos y el de Manuel Fraga, exministro franquista y uno de los ponentes de la Constitución. En aquella ocasión, los partidos contrarios a la propuesta defendieron que la galería no estaba incluida en el ámbito de aplicación de la Ley de Memoria Democrática.
La retirada de los cuadros no es una petición reciente. El diputado del PNV Iñaki Anasagasti ya planteó la cuestión en los años noventa. Desde entonces, distintas formaciones políticas y asociaciones de memoria histórica han reclamado que los retratos de los dirigentes de las Cortes franquistas dejaran de ocupar un espacio en el Congreso.
El Congreso homenajeará a las víctimas de la represión franquista
La retirada de los retratos coincide con los actos de recuerdo a las víctimas del franquismo. El Congreso celebrará un homenaje con motivo del Día de Recuerdo y Homenaje a las Víctimas del Golpe Militar, la Guerra Civil y la Dictadura, que se conmemora cada 31 de octubre. Este año, el acto recordará especialmente a las conocidas como 'Las rapadas de Fuendejalón', un grupo de 39 mujeres de esta localidad de Zaragoza que fueron sacadas de sus casas en 1936, rapadas y paseadas por las calles como forma de castigo y humillación durante la represión franquista.
También se rendirá homenaje a María Domínguez, alcaldesa republicana de Fuendejalón, que fue fusilada por las tropas franquistas. La ceremonia incluirá una conversación entre las historiadoras María Rosón Villena y Sescún Marías Cadenas y terminará con la representación de la obra de títeres 'Melón pelado'.
Con la retirada de los retratos y el homenaje a las víctimas, el Congreso aborda la presencia de símbolos vinculados a la dictadura en sus espacios institucionales y recuerda a quienes sufrieron la represión franquista. La decisión llega después de décadas de reclamaciones y reabre el debate sobre cómo deben representar las instituciones democráticas el pasado dictatorial de España.