La inesperada dimisión de Óscar Puente descoloca al PSOE, pero le da un balón de oxígeno ante el PP de cara al 29N

La decisión del ministro, que Ferraz desconocía y recibió con “shock”, altera los planes electorales de los socialistas. Sánchez sale en su defensa y reivindica que “ha dado la cara”, en un mensaje que contrapone la reacción de Puente a la actitud del PP.

03 de noviembre de 2026 a las 23:10h
El exministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente
El exministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente

La dimisión del todavía ministro de Transportes, Óscar Puente, vuelve a dar un giro de guion a la política española. No estaba prevista. Ni en La Moncloa ni en la dirección del Partido Socialista.

Entre las primeras reacciones en la calle Ferraz reconocen que el anuncio ha provocado un auténtico “shock”. “Nadie sabíamos de la decisión” que Puente había comunicado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apenas unos minutos antes de hacerla pública, al término de su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso.

La primera reacción del presidente del Gobierno llegó a través de la red social X. “Óscar Puente ha dado la cara, ha dado soluciones y, después, ha dado un paso al lado”, arrancaba su mensaje.

“Por dignidad. Por voluntad propia. Por respeto a las víctimas y al proyecto progresista. Políticos como él dignifican a nuestro país y nos demuestran que no todos somos iguales. Mientras unos solo dan lecciones, otros lo dan todo”, señalaba Sánchez, en una clara alusión al Partido Popular y a la estrategia de los populares de mantener el reproche político sobre la gestión del accidente.

“Gracias por tanto, compañero”, concluía.

El mensaje de Sánchez no es únicamente una despedida. También contiene una lectura política. El presidente quiere convertir la decisión de Puente en un argumento para contraponer dos formas de entender la responsabilidad pública: la de quien asume las consecuencias políticas de una gestión y la de quienes, a juicio de los socialistas, eluden hacer lo mismo cuando les afecta directamente.

Tanto el PSOE como La Moncloa defendían hasta ahora que fueran los ciudadanos quienes juzgaran la gestión del Gobierno y del propio ministro en las urnas, en las próximas elecciones del 29 de noviembre. A pocos días de arrancar la campaña, los socialistas no contemplaban prescindir de una figura como la de Puente, cuyo perfil había adquirido un peso destacado en la confrontación política con el Partido Popular.

Su salida altera esos planes. Pero también permite al PSOE intentar cerrar uno de los principales frentes de desgaste de la campaña: el reproche permanente de los populares sobre la responsabilidad política del accidente.

No será candidato al Congreso 

La decisión de Puente abre también un nuevo escenario sobre su futuro político dentro del PSOE. El exministro ha anunciado que no formará parte de la candidatura socialista para las elecciones del 29 de noviembre. Su puesto como cabeza de lista por Valladolid pasará a ocuparlo quien hasta ahora figuraba en segundo lugar de la candidatura.

Fuentes próximas al Gobierno reconocen que el perfil de Puente era un activo electoral para una campaña que ahora tendrá que reordenarse por partida doble: por su salida del Ejecutivo y por el propio accidente ferroviario.

En el equipo de Sánchez aseguran que volverán a la campaña, aunque insisten en que, por el momento, la prioridad sigue siendo centrar la atención en las víctimas.

Entre la culpa y la responsabilidad

La culpa se define, principalmente, como la imputación de una acción a alguien. Y es evidente que el ministro de Transportes, Óscar Puente, no es culpable de que dos trenes de alta velocidad colisionaran tras una concatenación de errores cuyas causas todavía se investigan. Pero ¿y la responsabilidad?

La responsabilidad, en una de sus acepciones, apunta al cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en un asunto determinado. Y ahí sí entra en juego la figura del ministro. Como máximo responsable político del departamento del que depende el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), Puente se sitúa en el centro de esa exigencia de responsabilidad política.

Es precisamente esa distinción la que ha marcado su despedida. “Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en el cargo con dos accidentes así, de esta gravedad, en menos de un año, tenga o no responsabilidad directa”.

Con esta confesión, tras cuatro horas de comparecencia en el Congreso, el ministro  puso fin a su etapa al frente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, asumiendo la responsabilidad política por el accidente de Urda.

Su decisión no resuelve las incógnitas sobre las causas del siniestro ni determina las responsabilidades que puedan derivarse de la investigación. Pero sí introduce un elemento nuevo en la batalla política: Puente se marcha del Ministerio antes de que se lo exijan las urnas y el PSOE pretende convertir ese gesto en una respuesta a quienes llevan semanas reclamándole que asuma responsabilidades.

El mensaje hacia el Partido Popular es evidente: si los populares quieren seguir utilizando la dimisión como argumento político, los socialistas ya tienen una respuesta. Puente ha dimitido. Y Sánchez quiere que esa decisión sirva para marcar distancias con quienes, según su relato, no han actuado de la misma manera cuando les ha tocado asumir responsabilidades.

Sobre el autor
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Iker Ibáñez

Cronista parlamentario

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