El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha puesto cifras a una sensación que lleva meses atravesando la conversación política. El 76,9% de los españoles cree que la Justicia no actúa siempre con imparcialidad cuando investiga asuntos que afectan a partidos políticos. El dato llega en plena sucesión de causas judiciales, acusaciones de 'lawfare', choques entre Gobierno y jueces, y ofensivas partidistas construidas alrededor de los tribunales.
La cuarta encuesta sobre calidad democrática, publicada este lunes, refleja una desconfianza muy profunda hacia el funcionamiento del sistema. El 88,8% considera que la Justicia no trata igual a un político que a una persona corriente. El 78,4% cree que tampoco trata igual a ricos y pobres. La fotografía es clara: la ciudadanía sigue defendiendo la democracia, pero mira con recelo a muchas de sus instituciones.
El estudio se realizó entre el 9 y el 12 de junio, con 4.027 entrevistas, en un momento especialmente cargado de noticias judiciales y casos de corrupción. Ese contexto importa. Las portadas de las últimas semanas han estado marcadas por investigaciones que afectan al Gobierno, al PSOE, al entorno de Pedro Sánchez, al Partido Popular y a causas mediáticas como la de Begoña Gómez, con el polémico juez Juan Carlos Peinado en el centro de la polémica.
Demócratas, pero muy insatisfechos
La encuesta mantiene un dato sólido para el sistema: el 80,8% de los ciudadanos considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. La Transición también conserva un respaldo amplio, con un 72,7% que la ve como motivo de orgullo.
El problema aparece cuando se pregunta por el funcionamiento real de esa democracia. Solo el 20,5% se declara muy o bastante satisfecho. El 56,9% dice estar poco o nada satisfecho. La brecha entre apoyo al sistema y hartazgo con su funcionamiento explica buena parte del clima actual.
El malestar no se concentra solo en los tribunales. El 87,5% cree que los mecanismos para combatir la corrupción son insuficientes. El 75,3% piensa que los partidos se preocupan poco por lo que opina la gente. Y un 75% comparte la idea de que, esté quien esté en el poder, los políticos buscan sus propios intereses.
Aun así, tres de cada cuatro ciudadanos siguen considerando que sin partidos no puede haber democracia. El rechazo no parece ir contra la democracia representativa como idea, sino contra la forma en la que sus principales actores la están gestionando.
La Justicia, el 'lawfare' y el clima Peinado
El dato judicial del CIS llega el mismo día en que otro sondeo de 40dB para 'El País' y la 'Cadena SER' señala que el 65,4% de los ciudadanos cree que existe 'lawfare' en España. También recoge que solo un 32% ve imparciales las resoluciones judiciales sobre asuntos políticos.
Ese marco ayuda a entender por qué cada decisión judicial con impacto político se convierte en gasolina. El caso de Begoña Gómez, las medidas cautelares de Peinado, el expediente abierto por el CGPJ al magistrado o las reacciones del Gobierno y del PP han vuelto a colocar la confianza en la Justicia en el centro del debate público.
La lectura electoral también pesa. La derecha insiste en presentar cada causa judicial como una prueba contra Sánchez. El Gobierno responde denunciando una utilización política de los tribunales. Entre medias, la encuesta del CIS muestra a una ciudadanía que ya no compra del todo la idea de una Justicia ajena al poder, al dinero o a los intereses partidistas.
Los medios tampoco salen bien parados
El CIS también golpea al ecosistema mediático. El 81,5% de los encuestados cree que los medios de comunicación se hacen eco de bulos y mentiras. El 88,9% opina que favorecen más a unas opciones políticas o intereses económicos que a otros. Además, el 57,7% considera que los periodistas tienen ahora menos libertad e independencia que hace diez años.
Ese dato encaja con una política cada vez más judicializada y más dependiente del titular inmediato. Cada auto, cada filtración, cada acusación popular y cada instrucción con nombre propio entran en una cadena de ruido que termina dañando a todos los actores a la vez: jueces, partidos, medios y ciudadanía.
En la escala de confianza institucional, solo aprueban las Fuerzas Armadas, con una nota media de 6,96. Los tribunales se quedan en 4,74, el Tribunal Constitucional en 4,34, el Gobierno en 3,79 y los partidos políticos caen hasta el 2,92. Es la nota más baja de toda la lista.
La encuesta deja además una demanda muy concreta. El 89,8% cree necesarias nuevas formas de participación ciudadana en los asuntos públicos. También hay mayorías amplias que piden códigos éticos para cargos de partido, más participación de jóvenes y más democracia interna en las organizaciones políticas.
El CIS no pregunta por Peinado, ni por Begoña Gómez, ni por el último choque entre Moncloa y el PP. Pero los datos aterrizan justo en ese clima. Una democracia respaldada por la mayoría, una Justicia bajo sospecha, unos partidos suspendidos y una ciudadanía que pide más control frente a la corrupción.
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