La ultraderecha Vox convierte la crisis de Ceuta en una ofensiva xenófoba y Abascal llama a los españoles a echar a los migrantes "con los medios que sea"

El diputado de la formación ultra José María Figaredo exige "cazarlos a todos, uno por uno", mientras Pérez Moñino promete deportaciones masivas y diputados ultras jalean los insultos lanzados contra Sánchez durante su visita

31 de julio de 2026 a las 17:26h
El líder de la ultraderecha Vox, Santiago Abascal; y los inmigrantes que cruzaron a Ceuta. Elaboración propia (Imágenes de Europa Press)
El líder de la ultraderecha Vox, Santiago Abascal; y los inmigrantes que cruzaron a Ceuta. Elaboración propia (Imágenes de Europa Press)

La ultraderecha Vox ha convertido la crisis migratoria de Ceuta en una ofensiva marcada por la xenofobia, la deshumanización y los llamamientos a actuar al margen de las instituciones. Santiago Abascal ha pedido este viernes expulsar a todas las personas llegadas desde Marruecos "con los medios que sea" y ha animado a los ciudadanos españoles a hacerlo por su cuenta si el Gobierno no actúa como él exige.

"¡Hay que echarlos ya! ¡A todos! Con los medios que sea. Y si el Gobierno no lo hace, tendrán que ser los españoles solos", ha escrito el líder de Vox en 'X'. El mensaje empuja a particulares a asumir una función reservada al Estado y deja deliberadamente sin explicar qué actuaciones engloba esa amenaza de utilizar cualquier medio.

Abascal ha acompañado sus palabras con el testimonio televisivo de una vecina de Ceuta y ha vuelto a presentar a Pedro Sánchez como un "traidor". Poco después ha elevado el ataque contra el presidente. "Hay que echarles a ellos y a él", ha afirmado tras la visita del jefe del Ejecutivo a la ciudad autónoma.

El dirigente ultra ya había responsabilizado durante el jueves a Sánchez de cualquier delito que pudiera cometer en el futuro alguna de las personas llegadas a Ceuta. "Cada puñalada y cada violación futura habrán sido importadas directamente por Sánchez", aseguró en otro mensaje que vinculaba de antemano inmigración, delincuencia y violencia sexual.

La criminalización colectiva se ha producido mientras el último recuento publicado elevaba a 57 los cadáveres recuperados en las aguas de Ceuta, la mayoría de personas que murieron intentando bordear a nado el espigón del Tarajal. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha respondido al relato bélico de la extrema derecha recordando que "esto no es una guerra" y que quienes han cruzado son "seres humanos que vienen engañados".

De "cazarlos uno por uno" a las deportaciones masivas

El secretario general de Vox en el Congreso, José María Figaredo, ha llevado el discurso un paso más lejos durante una entrevista en 'Espejo Público'. El diputado ha pedido "cazar" a los migrantes "uno por uno", desplegar al Ejército y devolverlos inmediatamente a Marruecos porque, según su definición, "son invasores".

Figaredo ha reclamado además que se dejen atrás los "tecnicismos". Esos trámites que el dirigente ultra desprecia son las garantías legales que obligan a identificar a cada persona, proteger a los menores, estudiar posibles solicitudes de asilo y evitar expulsiones colectivas. También permiten conocer si existen víctimas de trata, familias separadas o personas que necesitan atención médica.

El Tribunal Supremo estableció el pasado 8 de julio que la legislación actual impide aplicar el rechazo inmediato a quienes acceden a Ceuta o Melilla a nado sin superar una barrera física. El Gobierno ha anunciado una línea de boyas en el Tarajal para adaptar el control fronterizo a esa sentencia y agilizar las repatriaciones dentro del marco legal.

Interior había contabilizado ya 37.500 retornos voluntarios a Marruecos hasta las 15.30 horas, alrededor del 75% de las 50.000 entradas estimadas por el ministerio. El dispositivo estatal y la cooperación con Rabat estaban gestionando miles de salidas mientras Abascal llamaba a los ciudadanos a tomarse la justicia por su mano.

La portavoz nacional de Agenda España de Vox, Isabel Pérez Moñino, también se ha desplazado hasta Ceuta para alimentar el mismo marco. Ha hablado de "hordas de inmigrantes ilegales" y "hombres en edad militar", ha afirmado que "en España no cabe absolutamente nadie más" y ha prometido que llegará el momento de las "deportaciones masivas".

Pérez Moñino ha acusado al Gobierno de "promocionar" la llegada de migrantes y de facilitarles supuestos alojamientos en hoteles de cinco estrellas. La dirigente no ha aportado pruebas de esas afirmaciones, utilizadas habitualmente por Vox para enfrentar a las personas migrantes con ciudadanos afectados por otras emergencias.

También ha recuperado la llamada "prioridad nacional", la propuesta con la que la ultraderecha pretende establecer diferencias por origen o nacionalidad en el acceso a prestaciones, vivienda y servicios públicos. El presidente de Vox en Ceuta, Juan Sergio Redondo, ha culpado por su parte a Sánchez, Marlaska y Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad, de permitir una situación que ha definido como la "crónica de una muerte anunciada".

La llegada masiva tampoco tiene relación con la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno, pese a que Abascal la ha presentado como la causa directa de la crisis. El plazo para solicitarla terminó el pasado 30 de junio y el procedimiento exige encontrarse en España desde antes del 1 de enero de 2026 y acreditar al menos cinco meses de permanencia continuada. Quienes han entrado ahora en Ceuta quedan fuera de esos requisitos.

La ofensiva de Vox ha llegado también a las calles. Varios diputados de la formación en la Asamblea de Ceuta han jaleado los insultos dirigidos contra Pedro Sánchez cuando el presidente abandonaba el Palacio de la Asamblea. Entre los gritos se escucharon "hijo de puta", "traidor" y "sinvergüenza".

A su llegada al helipuerto, Sánchez y Marlaska ya habían sido recibidos con insultos y cánticos homófobos. La Policía Nacional tuvo que intervenir ante algunos manifestantes en una jornada con un fuerte dispositivo de seguridad. La ultraderecha Vox ha utilizado después esas protestas para presentar al presidente como alguien incapaz de acercarse a los españoles.

Abascal reserva el "enemigo" para Sánchez

La dureza empleada contra los migrantes y el Gobierno contrasta con las palabras dedicadas por Abascal a Marruecos. En junio de 2025, durante una entrevista en el pódcast 'WorldCast', el líder ultra afirmó que "Marruecos no es el enemigo" y defendió una buena relación con el país vecino basada en el respeto mutuo.

Abascal habló entonces de las aspiraciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla, cuestionó la relación de Sánchez con Mohamed VI y defendió la necesidad de levantar "altas vallas". Aun con esas críticas, dejó clara su posición. "Yo no pienso que Marruecos sea el enemigo", repitió durante aquella conversación.

 

La contradicción ha regresado ahora con especial fuerza. Abascal evita llamar enemigo al país desde el que se ha producido la entrada masiva, pero utiliza esa palabra contra el presidente de España. Vox ha solicitado las comparecencias de José Manuel Albares y de la directora del CNI para conocer los contactos mantenidos con Rabat, aunque su principal ofensiva pública sigue dirigida contra los migrantes y el Gobierno.

Donald Trump, uno de los grandes aliados internacionales de Vox, también ha aprovechado la crisis para atacar a sus adversarios internos. El presidente estadounidense ha asegurado que Estados Unidos podría acabar como Ceuta dentro de tres años si ganan los demócratas. Una emergencia española con decenas de muertos ha terminado convertida en material electoral para la ultraderecha a ambos lados del Atlántico.

El historial de Abascal en la ciudad ayuda a entender la reacción institucional que provocan sus palabras. La Asamblea de Ceuta le declaró persona 'non grata' en julio de 2021, después de que señalara a parte de la población y de los representantes musulmanes de la ciudad como "promarroquíes" y "quintacolumnistas" al servicio de las aspiraciones de Mohamed VI.

La iniciativa fue aprobada con los votos de PSOE, MDyC y Caballas y la abstención del PP. La declaración tuvo carácter político y carecía de efectos jurídicos. Su origen estuvo en unas afirmaciones que la Asamblea consideró falsas, extremistas y peligrosas para la convivencia, no únicamente en el uso de la palabra "invasión", como han intentado presentar ahora varios medios afines a la ultraderecha.

Juan Jesús Vivas defendió entonces la abstención del PP porque consideraba "extraordinariamente graves" las palabras de Abascal. El presidente ceutí sostuvo que la diversidad social y religiosa de la ciudad exigía una responsabilidad especial a quienes acudían allí en momentos de tensión.

Cinco años después, Abascal ha vuelto a utilizar una crisis fronteriza para llamar a los ciudadanos a actuar por su cuenta, Figaredo ha pedido "cazar" personas y varios diputados de Vox han jaleado los insultos contra Sánchez desde las calles de Ceuta.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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