Hipótesis principal de la fractura del carril
El primer informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre el grave accidente de tren en Adamuz (Córdoba) apunta a que el carril se fracturó antes de que pasara el tren Iryo implicado, y que esa ruptura podría haber desencadenado el descarrilamiento del convoy de alta velocidad, según fuentes especializadas en la investigación.
Los técnicos han encontrado muescas en las ruedas derechas de varios coches del tren, especialmente en los coches dos, tres, cuatro y cinco, consistentes con el impacto contra un carril ya roto. Este patrón de marcas sugiere que la continuidad de la vía estaba interrumpida antes del accidente, lo que habría generado un escalón en la superficie del raíl que impactó a gran velocidad.
Análisis técnico y trabajo de campo
Los equipos investigan una fractura localizada en la soldadura entre dos tramos del carril, un punto crítico donde se recogieron muestras de metal para su análisis posterior en laboratorio. Estas muestras, junto con segmentos de vía sin daños y los datos de registradores de ambos trenes implicados (Iryo y el Alvia de Renfe), se enviarán a instalaciones especializadas en Madrid para estudios más detallados de causa y origen.
Los investigadores han observado que muescas similares también se encuentran en las ruedas de otros trenes que pasaron por la misma zona horas antes del siniestro, lo que refuerza la idea de que la fractura no fue consecuencia directa del choque, sino que pudo estar presente con anterioridad. En concreto, tres trenes que circularon por la misma vía antes del siniestro presentaban marcas similares en algunas ruedas del lado derecho, según inspecciones posteriores:
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Tren 130 de Renfe a las 19:09.
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Iryo 109‑003 a las 19:01.
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Iryo 109‑011 a las 17:21.
Esto refuerza la hipótesis de que la fractura del carril se produjo antes del paso del tren accidentado, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre el mantenimiento y la inspección de la vía.
Por qué es relevante
La hipótesis de una rotura previa del carril explicaría por qué el coche seis del Iryo fue el primero en descarrilar, ya que al romperse la continuidad del raíl a alta velocidad —cercana a los 200 km/h— la rueda no encontró superficie estable y forzó un volteo de la vía, provocando la salida de la línea del tren y su posterior colisión con el otro convoy.
Aunque estas conclusiones preliminares ofrecen una vía de trabajo concreta, los investigadores advierten de que aún no se puede atribuir de forma definitiva la causa del accidente a esa fractura sin los análisis metalográficos y de estructura que se realizarán en laboratorio en las próximas semanas. También se examinarán las cajas negras de los trenes para reconstruir con precisión los instantes previos al siniestro.
Por el momento, no se descarta ninguna causa, y la investigación sigue abierta, incluyendo el examen de cajas negras y otros datos periciales para determinar cómo y por qué se produjo la rotura del carril.