No hay otra forma de empezar este artículo que dando el pésame a los familiares y amigos de las personas fallecidas en el accidente ferroviario ocurrido en Toledo, así como recordando los teléfonos de atención a los afectados: el 900 122 122, teléfono de emergencias; el 900 101 020, habilitado por Renfe; y el 900 001 403, el de Iryo.
La sociedad española está completamente conmocionada por lo sucedido este miércoles, cuando un tren de alta velocidad de Renfe ha colisionado con otro de Iryo.Lo normal es exigir explicaciones, tener la necesidad de respuestas. Incluso exigirlas. Estamos tristes e incluso enfadados. Pero nada de eso justifica utilizar una catástrofe con fines políticos, con el único objetivo de polemizar, cuando ni siquiera conocemos qué ha ocurrido ni cuáles serán las consecuencias finales del accidente.
Tras una mañana en el lugar de los hechos, escuchando a las víctimas del accidente y a familiares angustiados por no saber nada de sus seres queridos, viendo el caos, las ambulancias circulando a toda velocidad, a los jueces procediendo al levantamiento de los cadáveres y a todo un pueblo solidario volcado con los afectados, me encuentro con una publicación de Instagram de Marcos Llorente de lo más desagradable e inoportuna.
«Querido Óscar Puente, ¿no va siendo hora de que dejes de lado Twitter y te centres en el trabajo por el que te pagamos? (...) Estamos hartos de políticos que parecen más preocupados por ganar discusiones en redes sociales como si fueran niños de 13 años que por responder a la altura de las responsabilidades que tienen. (...) Hasta ahora has sido un puto desastre, pero como siempre le echarás la culpa a otro. Que el circo no pare», escribe el futbolista en un texto publicado en sus redes sociales y que decide compartir también Jessica Goicoechea. Sí, la misma que tras los disturbios de Barcelona se dedicaba a hacer comentarios racistas. Qué vergüenza.
Hay que tener muy poca empatía y pensar muy poco, o nada, en las víctimas para que, cuando ya se contabilizan más de 60 fallecidos en el momento de redactar este artículo, tu única reacción sea publicar un mensaje como ese. Cuando se escribe este artículo, ni rastro de los teléfonos de ayuda, ni de unas palabras de pésame para los familiares de las víctimas, ni de información sobre los puntos en los que se necesitan donaciones de sangre.
En lugar de aprovechar vuestros millones de seguidores en redes sociales para ayudar, como está haciendo gran parte de la sociedad española, os dedicáis exclusivamente a polemizar y a sembrar más odio y rabia. Hay que saber respetar el dolor colectivo que estamos sufriendo y darle el espacio que merece. Algo estamos haciendo mal como sociedad cuando algunos prefieren alimentar la crispación, el enfado y la indignación antes que ayudar a quienes más lo necesitan en estos momentos: las víctimas. Pero no, ellos parece que piensan que sus opiniones son más importantes. El ego, supongo.
Y que quede claro: este artículo no es, ni mucho menos, una defensa del ministro de Transportes, Óscar Puente. El ministro debe seguir compareciendo y ofrecer todas las explicaciones que sean necesarias para esclarecer lo ocurrido. Si debe dimitir o no, que cada uno juzgue. Yo lo tengo claro. Al mismo tiempo, la Justicia debe investigar los hechos y actuar con toda la contundencia. Lo que no podemos normalizar es lo que no debería ser normal: dos accidentes ferroviarios mortales en la red de alta velocidad de nuestro país con tan solo unos meses de diferencia. Eso sí, ahora el foco en las víctimas.