Las fotografías de otros accidentes ferroviarios empezaron a circular como si fueran de Urda cuando los equipos de emergencia todavía estaban atendiendo a las víctimas. A esas publicaciones se han sumado escenas fabricadas con inteligencia artificial, amenazas inventadas y mensajes que atribuyen el choque a un sabotaje sin aportar ninguna prueba. La tragedia de Toledo, con un balance provisional de al menos 68 fallecidos, también se ha convertido en terreno para la desinformación.
Entre los mensajes revisados hay imágenes auténticas utilizadas con una fecha o un lugar falsos, acusaciones que los vídeos no permiten sostener y datos económicos presentados de manera engañosa. La ofensiva contra el Gobierno incluye una grabación de Óscar Puente a la que se atribuye un significado que no acredita. Por su parte, la ultraderecha Vox ha utilizado la financiación ferroviaria en otros países para denunciar que se entrega fuera el dinero que necesita España, omitiendo que esas operaciones incluyen préstamos que deben devolverse.
Fotos antiguas y falsas escenas del rescate
Varias de las fotografías presentadas como imágenes de Urda corresponden al accidente de Adamuz del pasado enero. Una muestra la parte trasera del Alvia descarrilado; otras recogen vagones rojos de Iryo y agentes trabajando junto a los trenes siniestrados. Esas escenas ya estaban publicadas meses antes del choque de Toledo. También se ha reutilizado una captura de un vídeo que la Guardia Civil difundió el 19 de enero sobre su intervención en Adamuz.
Otra imagen compartida tras el accidente muestra la cabecera quemada de un AVE y dos operarios delante. Su procedencia es Ricla, en Zaragoza. El archivo fotográfico original la fecha el 15 de octubre, trece días antes de la tragedia de Urda, y describe el tren incendiado en esa localidad durante los días anteriores. La fotografía pertenece, además, al corredor Madrid-Barcelona.
También se ha utilizado una imagen del accidente de Rodalies ocurrido el 20 de enero entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia, en Barcelona. En ella aparecen equipos de emergencia asistiendo a los afectados tras la caída de un muro sobre el convoy. A estas fotografías descontextualizadas se añaden dos escenas generadas con inteligencia artificial, una de la llegada de los servicios de emergencia y otra con una supuesta vista aérea del choque. En algunas publicaciones se conserva la advertencia de contenido sintético o ilustrativo; en otras versiones esa indicación desaparece. Ninguna de esas recreaciones documenta el rescate real.
La mezcla de accidentes también afecta a los recuentos. Es falsa la lista que presenta cinco siniestros ferroviarios de 2026 como cinco accidentes mortales de alta velocidad. Incluye el de Rodalies en Gelida y el choque de un tren de vía estrecha con una grúa en Cartagena del 22 de enero. Este último dejó seis heridos leves y ningún fallecido. Los accidentes de Adamuz y Urda son los dos grandes siniestros mortales de alta velocidad de este año y suman, con el balance provisional conocido, al menos 114 víctimas.
El sabotaje sin pruebas y las amenazas inventadas
Las publicaciones que atribuyen el choque a un ataque informático o a una operación de servicios de inteligencia extranjeros carecen de pruebas que permitan sostener esas acusaciones. Algunos mensajes presentan como información de supuestas fuentes de inteligencia lo que ninguna autoridad investigadora ha confirmado. Otros plantean directamente una intervención de Estados Unidos o Israel.
Las primeras explicaciones del Ministerio de Transportes describen una avería del sistema de protección ferroviaria LZB y las decisiones posteriores para reanudar la circulación desde el centro de control de Adif. La existencia de un fallo informático no acredita que alguien lo provocara desde fuera. La investigación debe esclarecer qué ocurrió, qué instrucciones se transmitieron y cómo se produjo el alcance entre ambos trenes. La autoridad independiente encargada de las pesquisas técnicas ha advertido de que es “muy pronto” para adelantar hipótesis.
A esas especulaciones se ha incorporado una frase inventada atribuida al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Las publicaciones aseguran que amenazó a España con “cortes de energía repentinos y accidentes de tren”. Esas palabras no aparecen en la declaración original que utilizan para sostenerlo.
El mensaje auténtico fue publicado el 10 de abril por la Oficina de Prensa del Gobierno de Israel. Netanyahu anunciaba la retirada de representantes españoles del centro de coordinación de Kiryat Gat y arremetía contra la posición de España respecto a Israel. También advertía de un “precio inmediato” por una “guerra diplomática”. La declaración no contiene referencias a accidentes ferroviarios ni a cortes de electricidad.
El vídeo de Puente y los préstamos que omite Vox
Otra de las publicaciones más agresivas utiliza un vídeo del ministro de Transportes, Óscar Puente, llegando al Foro Mundial de Infraestructuras en Madrid. El perfil Doctor Tricornio lo presenta saludando y sonriente, y asegura que ya conocía el accidente y un balance de al menos 30 muertos. El mensaje acompaña esa afirmación de insultos y pide compartirla.
La grabación no demuestra que Puente dispusiera de esa información. La secuencia se registró entre las 8.56.59 y las 8.57.29, pocos minutos después de la hora del impacto ofrecida por el propio ministro. Puente abandonó el foro antes de realizar su intervención y se desplazó al centro de control de Adif. Transportes sostiene que recibió el aviso cuando ya estaba dentro del recinto. Convertir las imágenes de su llegada en una prueba de que decidió continuar con el acto conociendo el balance de víctimas tergiversa lo sucedido.
En paralelo, han reaparecido mensajes que presentan la financiación de trenes en Marruecos, Uzbekistán y Egipto como dinero regalado por España. El presidente de la ultraderecha Vox, Santiago Abascal, ha alimentado ese discurso desde su mitin de Valladolid al denunciar que 1.500 millones de los impuestos de los españoles van a pagar infraestructuras en esos países. En su explicación ha omitido que las operaciones incluyen créditos reembolsables para proyectos con participación de empresas españolas.
Los acuerdos oficiales permiten comprobarlo. En abril de 2019 se aprobaron préstamos para proyectos ferroviarios en Marruecos y Uzbekistán; en diciembre de 2024 se autorizó otro de hasta 227,8 millones para modernizar material del metro de El Cairo. Se canalizan mediante el Fondo para la Internacionalización de la Empresa. El comprador extranjero contrae la deuda y los desembolsos se realizan al exportador español a través del Instituto de Crédito Oficial. Esas operaciones, por sí mismas, tampoco acreditan que se haya retirado dinero del mantenimiento de la línea accidentada.