Feijóo, si quieres ser Presidente no puedes ser un ignorante crónico: enfado máximo dentro del PP ante sus constantes confusiones

El periodista Hugo Pereira, director de ElConstitucional.es
09 de julio de 2026 a las 17:06h
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. EP
Hugo Pereira, Director de 'ElConstitucional.es'

Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, líder de la oposición y aspirante a convertirse en presidente del Gobierno, lo ha vuelto a hacer.

Se ha vuelto a confundir una semana más. Y, en esta ocasión, de una forma tan grave que han tenido que salir incluso dirigentes del propio Partido Popular, como Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda, a enmendarle la plana a su jefe. Han tenido que salir también fuentes del PP, en conversaciones con periodistas, a matizar las palabras de Feijóo. Una semana más.

Después de aquel batiburrillo en el que mezcló la Ley de Nietos, el voto CERA, el voto exterior y la regularización de inmigrantes —como si jurídicamente todo fuera lo mismo, cuando son cuestiones completamente distintas—, una semana después tenemos, habemus, otra polémica protagonizada por Feijóo.

Y, además, sobre un asunto especialmente sensible, porque afecta directamente a los derechos laborales. Feijóo aseguró que "el absentismo laboral es un cáncer que no podemos pagar".

Bueno, pues les voy a explicar por qué esa afirmación es profundamente incorrecta. Vamos a poner sobre la mesa los datos y la realidad jurídica para entender que Feijóo está diciendo una falsedad o, como sostengo en el título de esta opinión, que es un ignorante crónico. Y no, ignorante no es un insulto. Es una descripción.

Ignorante significa ignorar aquello de lo que se habla. Y crónico porque no es un hecho aislado, sino un comportamiento sistemático, semana tras semana.

Si alguien quiere ser presidente del Gobierno, no puede ser un ignorante crónico.

A nivel jurídico, el absentismo laboral se define como la ausencia de una persona de su puesto de trabajo. Esa ausencia puede ser justificada, por ejemplo mediante una incapacidad temporal o un permiso reconocido legalmente, o injustificada, caso en el que sí podría existir fraude.

Es decir, faltar al puesto de trabajo sin causa que lo justifique puede constituir un fraude y, por supuesto, eso debe perseguirse. No se puede negar la realidad. Igual que existen empresarios que incumplen la ley, vulneran derechos laborales o no pagan las horas extraordinarias —conductas que deben perseguirse con toda contundencia—, también existen trabajadores que intentan cometer fraude simulando un absentismo injustificado. Eso ocurre. Hay casos documentados.

Pero el absentismo laboral engloba tanto las ausencias justificadas como las injustificadas. Una baja médica también es, jurídicamente, absentismo laboral.

Por eso, cuando Feijóo afirma que «el absentismo es un cáncer que no podemos pagar», al margen de utilizar una palabra especialmente poco sensible para comparar una realidad laboral con una enfermedad que, por desgracia, prácticamente todas las familias hemos sufrido de una forma u otra, está incurriendo además en una incorrección grave.

Porque quien aspira a ser presidente del Gobierno debería, como mínimo, expresarse con rigor jurídico.

Lo que entendimos todos los periodistas cuando escuchamos esas declaraciones fue que Feijóo estaba cuestionando también las bajas médicas, porque estas forman parte del absentismo laboral. Después llegaron las rectificaciones.

Ahora el Partido Popular sostiene que Feijóo únicamente se refería al absentismo fraudulento, al injustificado, que, por cierto, representa un porcentaje muy reducido y prácticamente insignificante dentro del conjunto del absentismo laboral en España. Pero eso no fue lo que dijo.

El propio Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda del Partido Popular, llegó a afirmar que quizá no habían sido capaces de explicarlo bien. No. No lo explicaron ni muy bien, ni bien, ni regular. Lo explicaron mal. Muy mal. Y lo hicieron, además, sobre una materia tan delicada como los derechos laborales.

Una semana más. Una equivocación más.

Si Feijóo quiere ser presidente del Gobierno, no puede permitirse ser un ignorante crónico. Y esto no lo digo únicamente yo. Ya hay voces internas del Partido Popular que hablan con periodistas. Yo mismo he hablado con fuentes del PP. No con una, ni con dos, ni con tres, sino con múltiples fuentes de Génova 13 y también con dirigentes presentes en el Congreso de los Diputados.

¿Y qué transmiten? Que esta situación no puede repetirse cada semana. Que no puede ser que el partido tenga que salir continuamente a corregir o matizar las palabras de su propio líder. Que no puede ser que dirigentes y fuentes del Partido Popular tengan que dar la cara una y otra vez para explicar lo que, supuestamente, Feijóo quería decir. Porque un presidente del Gobierno no puede ser lego en tantas materias.

Y si uno no domina un asunto, lo razonable es prepararlo antes de hablar. Cuando yo no sé de un tema, consulto a quien sabe. Si es una cuestión jurídica, hablo con un abogado. Si es económica, con un economista. Soy periodista: consigo información, la contrasto y la cuento.

No consulto a ChatGPT. Consulto a expertos. Estudio el asunto y después hablo. Porque, de lo contrario, es imposible ejercer con solvencia una responsabilidad pública de ese nivel.

Feijóo, si quieres ser presidente del Gobierno, no puedes ser un ignorante crónico. Y no es algo que diga solo yo ni que pensemos unos pocos. También hay dirigentes y cargos de tu propio partido que, en privado, reconocen estar hartos de esta situación.

Prepárate las cosas antes de hablar o deja paso a quien sí esté dispuesto a hacerlo.

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