"Hay niños que piden un móvil para llamar a su madre": la cara más dura de la crisis migratoria en Ceuta

La ciudad atiende ya a 862 menores, espera superar el millar y busca a quienes todavía permanecen en playas, montes y asentamientos; las ONGs aseguran no dar a basto, migrantes pasando sed y hambre forzada, y denuncian una "desatención sistemática"

04 de agosto de 2026 a las 20:58h
Cruz Roja y la organización Sur Sur reparten alimentos básicos, a 3 de agosto de 2026, en Ceuta. Iván Zambrano / Europa Press
Cruz Roja y la organización Sur Sur reparten alimentos básicos, a 3 de agosto de 2026, en Ceuta. Iván Zambrano / Europa Press

Cinco días después de la entrada masiva por la frontera, la emergencia humanitaria continúa en las playas, los alrededores del CETI y otros puntos de Ceuta. Hay personas que duermen a la intemperie, menores todavía sin identificar y migrantes que dependen de los repartos organizados por vecinos y entidades sociales para conseguir agua o algo de comida.

No Name Kitchen y la Asociación Elín, dos organizaciones que trabajan sobre el terreno, han denunciado este martes un trato "inhumano", falta de asistencia básica y devoluciones forzosas a Marruecos. Sus testimonios describen a personas agotadas que terminan aceptando el regreso después de varios días expuestas al hambre, la sed y unas condiciones insalubres.

"Hay gente que todavía no ha comido nada desde el jueves", ha explicado a 'EFE 'Francesca Fusaro, coordinadora de No Name Kitchen. Los repartos realizados durante estos días han sido demasiado pequeños para cubrir todas las necesidades. Algunas personas se encuentran "al límite del desmayo" y acaban volviendo a Marruecos por puro desgaste físico, según su relato.

"Es una forma muy fea de hacer las cosas", ha lamentado Fusaro. La organización sostiene que los retornos se están produciendo mientras efectivos del Ejército y de las fuerzas de seguridad buscan a migrantes por distintos puntos de la ciudad, los introducen en furgonetas y los trasladan hasta la frontera. También denuncia actuaciones basadas en el perfil racial.

El Gobierno cifra en 72.000 las personas que entraron en Ceuta y en 70.000 las que ya han regresado a Marruecos. Las autoridades han destacado la cooperación con Rabat y la rapidez de los retornos, pero las ONG cuestionan que todas esas decisiones puedan considerarse plenamente voluntarias cuando quienes permanecen en la ciudad carecen de agua, comida, descanso o información sobre sus derechos.

La Asociación Elín, presente en Ceuta desde 1999, habla de una "desatención sistemática" que afecta especialmente a migrantes procedentes de países como Sudán y Chad. Muchas de estas personas han recorrido durante meses rutas atravesadas por la guerra, la persecución y la violencia y podrían reunir las condiciones necesarias para solicitar protección internacional en España.

"Llevar a una persona al límite de su resistencia física y psicológica es una crueldad con consecuencias irreversibles para su salud y su integridad", ha advertido la entidad. Elín reclama protocolos reales de atención humanitaria y lugares de acogida donde las personas puedan descansar, recibir asistencia sanitaria y conocer las opciones legales disponibles.

La falta de agua se hizo especialmente visible en la playa del Trampolín. La asociación denunció el lunes que el único punto de suministro potable de la zona había quedado cortado mientras allí permanecían numerosos migrantes. El servicio fue restablecido este martes.

Buena parte de la respuesta inmediata está recayendo sobre organizaciones locales. Luna Blanca ha llegado a preparar y repartir 2.000 desayunos en dos horas con una decena de trabajadores y varios voluntarios. Su presidente, Mustafa Abdelcader, calcula que la entidad ha atendido a unas 4.000 personas desde el jueves.

"Acaba de llegar un niño que sufre un golpe de calor y está tirado en el suelo. No podemos dejar que se muera de hambre. No somos políticos. Somos seres humanos", explicó a 'Euronews' Halima Ahmed, educadora social y portavoz de Luna Blanca.

Varias cocineras y voluntarias, a 3 de agosto de 2026, en Ceuta. Gabriela Sardá Núñez / Europa Press
Varias cocineras y voluntarias, a 3 de agosto de 2026, en Ceuta. Gabriela Sardá Núñez / Europa Press

Menores sin identificar y retornos bajo sospecha

La situación de la infancia concentra ahora buena parte de la preocupación. Ceuta atiende a 862 menores migrantes en centros ordinarios y recursos habilitados de emergencia, aunque su capacidad estructural estaba preparada para apenas 29. La ciudad calcula una sobreocupación del 2.872% y da por hecho que la cifra terminará superando el millar.

Otros niños continúan en la calle, ocultos en el monte, en la playa del Trampolín o en asentamientos improvisados. Algunos se esconden por miedo a ser devueltos. Unicef ha encontrado niños de diez y doce años que únicamente piden un teléfono para avisar a sus madres de que siguen vivos.

Save the Children ha enviado una carta al Gobierno después de recibir testimonios e imágenes sobre posibles menores trasladados hacia la frontera marroquí. La organización asegura que en algunos operativos aparecen personas muy jóvenes y que ha conocido casos concretos de niños que habrían sido acompañados hasta El Tarajal.

"Antes de cualquier retorno es imprescindible identificar a cada niño y niña y evaluar individualmente su situación, garantizando siempre su interés superior", ha advertido Jennifer Zuppiroli, especialista en migraciones de Save the Children. La edad, las circunstancias familiares y los riesgos que afrontaría el menor en Marruecos deben comprobarse antes de tomar una decisión.

ActionAid ha recibido información aún más preocupante de sus organizaciones socias en Marruecos. La entidad asegura que cientos de personas, muchas de ellas menores, han sido trasladadas hasta zonas remotas del sur del país sin transporte, alojamiento ni medios para regresar a sus hogares.

Algunos niños perdieron sus teléfonos durante la entrada en Ceuta y siguen sin poder contactar con sus familias. Entre las personas retornadas también habría jóvenes argelinos, tunecinos y subsaharianos que carecen de residencia o redes familiares en Marruecos.

La reciente sentencia del Tribunal Supremo impide aplicar las devoluciones inmediatas previstas para la frontera terrestre a las personas interceptadas en el mar cuando intentan acceder a nado. El tribunal estableció que esa figura exige atravesar un elemento físico de contención y que el mar, las cámaras o los sistemas de vigilancia carecen de esa consideración.

La resolución permite tramitar un retorno por las vías ordinarias, con identificación, asistencia jurídica y posibilidad de solicitar protección internacional. En el caso de los menores, cualquier regreso requiere además una evaluación individual y garantías de que serán entregados a su familia o a un servicio de protección adecuado.

EAPN-ES ha reclamado una investigación independiente que reconstruya lo ocurrido y determine posibles responsabilidades. La entidad exige respetar el derecho de asilo, el principio de no devolución y la prohibición de las expulsiones colectivas, especialmente cuando existen menores o personas procedentes de países en conflicto.

25 millones para una acogida desbordada

El Gobierno ha anunciado una partida extraordinaria de 25 millones de euros para atender a los menores migrantes solos que se encuentran en Ceuta. Los recursos se suman a los 5,5 millones distribuidos en julio y servirán para reforzar instalaciones, personal y atención especializada.

Juventud e Infancia trabaja también en el traslado de menores a otras comunidades autónomas. La reforma de la Ley de Extranjería permite activar un reparto obligatorio cuando un territorio supera ampliamente su capacidad. Save the Children reclama acelerar esas derivaciones para aliviar unos centros que ya funcionan muy por encima de sus posibilidades.

Los menores se encuentran repartidos entre el centro de La Esperanza, la nave Tarajal Nueva Esperanza y los dos espacios habilitados en Piniers. Educación ha cedido además dos centros escolares para atender especialmente a las niñas, uno de los grupos más expuestos a la violencia, la explotación y los abusos durante estos desplazamientos.

El Gobierno ceutí mantiene que la respuesta continúa siendo insuficiente y pide al Estado más agentes, recursos y capacidad de acogida. La Ciudad Autónoma calcula que todavía permanecen entre 3.000 y 5.000 migrantes, mientras las cifras del Ejecutivo central reducen esa estimación a unas 2.000 personas. La ausencia de un registro completo impide conocer cuántas siguen en la calle o permanecen ocultas.

El balance oficial alcanza ya los 75 fallecidos en el lado español de la frontera. La mayoría murieron ahogados mientras trataban de rodear el espigón o aplastados durante la avalancha. Los cuerpos están siendo trasladados al antiguo Hospital Militar para practicar las autopsias y avanzar en su identificación.

Al menos 44 personas, principalmente jóvenes y menores, continúan en paradero desconocido. Sus familias las buscan desde Marruecos mediante llamadas, fotografías difundidas en redes sociales y peticiones de ayuda a organizaciones humanitarias.

La Guardia Civil ha abierto una oficina especial en las dependencias aduaneras de El Tarajal para recoger denuncias entre las 8.00 y las 21.00 horas. Los familiares pueden aportar descripciones físicas, cicatrices, tatuajes, operaciones médicas u objetos personales que faciliten la identificación.

También se ha habilitado el correo ce-cmd-ceuta-pjlaboratorio-identificacion@guardiacivil.org. Cada dato recibido será incorporado a la búsqueda de las personas desaparecidas y al proceso de identificación de los cadáveres recuperados en el mar.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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