Estados Unidos celebra este martes 3 de noviembre las elecciones de medio mandato, conocidas como 'midterms', una cita electoral que llega en un momento de descontento con la gestión de Donald Trump. Aunque los estadounidenses no votarán para elegir a un nuevo presidente, los resultados pueden marcar el futuro político de la Casa Blanca durante los dos últimos años de su mandato.
Los republicanos se enfrentan al reto de conservar la mayoría que mantienen actualmente en las dos cámaras del Congreso, mientras que los demócratas buscan recuperar terreno y convertirse en un contrapeso a las decisiones del Gobierno de Trump.
Las encuestas nacionales dan ventaja a la oposición demócrata, que supera a los republicanos en más de ocho puntos en la intención de voto general para el Congreso. Sin embargo, la distribución de los escaños y las diferencias entre estados hacen que el resultado siga abierto.
¿Qué se vota en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos?
Las elecciones 'midterms' se celebran cada cuatro años, justo en la mitad del mandato presidencial. A diferencia de las elecciones generales, en estos comicios no se elige al presidente, sino que se renueva parte del poder legislativo y se deciden distintos cargos políticos en los estados. En esta convocatoria, los estadounidenses elegirán a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y a 35 de los 100 senadores que forman el Senado. También se celebrarán elecciones a gobernador en 36 estados, además de otras votaciones para renovar los parlamentos estatales y distintos cargos locales.

La Cámara de Representantes es especialmente importante porque tiene la capacidad de aprobar leyes federales que afectan a todo el país. Actualmente, los republicanos cuentan con una mayoría muy ajustada, con 218 representantes frente a los 214 demócratas, además de dos puestos vacantes y un independiente que suele alinearse con los republicanos.
La situación en el Senado también está en juego. Los republicanos cuentan con 53 escaños, mientras que los demócratas suman 45 y otros dos senadores independientes que suelen votar con ellos. Para conseguir la mayoría, la oposición necesita alcanzar los 51 asientos. Por tanto, el resultado de estas elecciones puede cambiar el equilibrio político de Estados Unidos y condicionar las decisiones que pueda tomar Donald Trump hasta el final de su mandato.
¿Qué dicen las encuestas de las elecciones 'midterms' y qué estados pueden decidir el resultado?
Los sondeos sitúan a los demócratas en una posición favorable para recuperar la Cámara de Representantes. La oposición mantiene una ventaja superior a los ocho puntos en la intención de voto nacional, aunque esta diferencia no garantiza que consiga la mayoría de los escaños.
La batalla por el Senado presenta un escenario más ajustado. Según el promedio de encuestas de RealClearPolitics recogido antes de la jornada electoral, los demócratas podrían alcanzar los 52 senadores frente a los 48 republicanos. No obstante, las diferencias entre candidatos son pequeñas y varios resultados se encuentran dentro del margen de error. Entre los estados que pueden resultar decisivos destacan Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Michigan, Ohio y Texas. Son territorios en los que las encuestas reflejan una competición muy ajustada entre los dos grandes partidos.

En concreto, los demócratas parten con ventaja en Alaska, Maine, Michigan, Ohio y Texas, mientras que los republicanos mantienen mejores datos en Iowa y Kansas. La diferencia en estos territorios no supera los seis puntos, por lo que el resultado puede variar durante el recuento. El resultado de las elecciones tendrá consecuencias directas para la Administración de Donald Trump. Si los republicanos conservan ambas cámaras, el presidente podrá seguir impulsando su programa político con un Congreso favorable. Sin embargo, si los demócratas recuperan una de ellas, tendrán más capacidad para bloquear iniciativas, controlar comisiones y fiscalizar las decisiones del Gobierno.
En caso de que la oposición consiga hacerse con el control de las dos cámaras, Trump afrontaría los dos últimos años de su mandato con un Congreso dominado por sus rivales políticos, lo que podría dificultar la aprobación de nuevas leyes y aumentar el enfrentamiento institucional.