Donald Trump ha necesitado una pregunta en televisión para convertir la tragedia de Ceuta en un anuncio de campaña. El presidente de Estados Unidos ha calificado de "terribles" las imágenes de la ciudad autónoma y las ha utilizado inmediatamente para atacar a los demócratas, sin dedicar una sola palabra a las víctimas ni pedir explicaciones a Marruecos por lo ocurrido en su frontera.
"Es terrible. Recuerden esa imagen. Así estaremos nosotros dentro de tres años si gana el bando equivocado", ha afirmado Trump durante una conversación con la cadena conservadora 'Fox News'. El dirigente ultra ha advertido además de que los estadounidenses "no vivirán muy bien" si los demócratas regresan al poder.
La crisis ha dejado decenas de muertos y una ciudad de alrededor de 85.000 habitantes completamente desbordada. El Ministerio del Interior ha calculado que unas 50.000 personas cruzaron desde Marruecos durante el jueves, mientras el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha elevado la estimación hasta las 60.000. Miles han comenzado ya a regresar al país vecino.
Trump ha pasado por encima de esa dimensión humana para llevar la conversación hasta Washington. Ceuta le ha servido para defender su política de deportaciones, alimentar el miedo a la inmigración y movilizar a su electorado cuando faltan cuatro meses para las elecciones legislativas y la carrera presidencial de 2028 empieza a asomar en el horizonte.
Ceuta entra en la campaña de Trump
El presidente estadounidense ha construido buena parte de su segundo mandato alrededor de la persecución de la inmigración irregular. Su Administración ha restringido el acceso al asilo, desplegado agentes migratorios en diferentes estados y ejecutado redadas y deportaciones masivas que han provocado protestas, denuncias por abusos y una creciente oposición social.
La Casa Blanca ha presentado ahora Ceuta como la imagen de lo que ocurriría en Estados Unidos bajo un Gobierno demócrata. El vicepresidente JD Vance ha hablado directamente de "la Invasión de Occidente" y ha dado "gracias a Dios" por la victoria electoral de Trump.
Thank God @POTUS was elected and our country’s border no longer looks like this.
— JD Vance (@JDVance) July 31, 2026
These images out of Spain are an unfortunate reminder of the consequences of mass migration and the radical left-wing globalist policies that have enabled the Invasion of the West.@BillMelugin_:… pic.twitter.com/b67fR3SEof
Vance ha descrito lo ocurrido como consecuencia de "la migración masiva y las políticas globalistas de la izquierda radical". El mensaje utiliza a miles de personas como una amenaza uniforme y elimina de las imágenes a quienes han muerto, a las familias que también cruzaron y a los menores que quedaron atrapados en la avalancha.
Stephen Miller, principal ideólogo de la política migratoria de Trump, también ha utilizado Ceuta para cargar contra la oposición. El asesor ha asegurado que los demócratas permitirán que los hogares estadounidenses sean "pisoteados y robados por invasores" si recuperan poder. El director de comunicación de la Casa Blanca, Steven Cheung, ha difundido el mismo marco al comparar las imágenes españolas con la frontera durante el mandato de Joe Biden.
La ofensiva ha llegado hasta el Departamento de Estado. El organismo dirigido por Marco Rubio ha expresado su apoyo al "pueblo de España", pero ha responsabilizado directamente al Gobierno de Pedro Sánchez de la crisis. Washington acusa al Ejecutivo español de realizar "esfuerzos deliberados" para facilitar la inmigración irregular masiva hacia Europa.
The United States stands with the people of Spain, and all Europeans, against this egregious violation of their sovereignty and human rights.
— Department of State (@StateDept) July 31, 2026
This unacceptable incident is the direct result of the Spanish Government's deliberate efforts to enable and facilitate mass illegal…
El mensaje añade que Estados Unidos estudia medidas para proteger a sus ciudadanos en España de esa supuesta amenaza y que está dispuesto a ayudar a otros aliados europeos. El Departamento de Estado plantea así posibles actuaciones en territorio de un socio de la OTAN mientras culpa a su Gobierno democráticamente elegido sin aportar pruebas de una actuación deliberada.
La Casa Blanca también ha relacionado la entrada masiva con la política migratoria española. Sin embargo, las personas que han llegado ahora a Ceuta quedan fuera de la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno. El procedimiento cerró el pasado 30 de junio, exigía encontrarse en España antes del 1 de enero y obligaba a acreditar al menos cinco meses de permanencia.
La crisis ha permitido a Trump reabrir su enfrentamiento con Sánchez apenas doce días después del acercamiento escenificado durante la final del Mundial en Nueva Jersey. Las diferencias entre ambos gobiernos abarcan el gasto en defensa, la negativa española a alcanzar el 5% del PIB, el uso de las bases de Rota y Morón durante la guerra de Irán y la posición de Moncloa ante Palestina e Israel.
El aliado marroquí que queda fuera del reparto de culpas
La dureza de Washington con Sánchez contrasta con su silencio ante Mohamed VI. Cualquier explicación completa de lo sucedido pasa por el lado marroquí de la frontera, desde donde decenas de miles de personas lograron llegar hasta Ceuta por tierra y mar en apenas unas horas.
Las fuerzas marroquíes han desplegado después unidades antidisturbios, gases lacrimógenos y cañones de agua para frenar nuevos intentos. Rabat también está colaborando en el retorno de quienes han decidido volver. Sigue pendiente aclarar cómo pudo formarse una concentración de semejante magnitud y por qué los controles quedaron desbordados durante las primeras horas.
Trump, Vance y la Casa Blanca han reservado sus ataques para Sánchez y los demócratas. Ninguno de sus principales mensajes ha reclamado públicamente explicaciones al Gobierno marroquí, pese a que Estados Unidos mantiene una relación privilegiada con Rabat y considera a Mohamed VI uno de sus aliados más importantes en el norte de África.
Marco Rubio publicó este jueves, cuando la crisis ya golpeaba Ceuta, un entusiasta mensaje de felicitación al rey por el aniversario de su llegada al trono. El secretario de Estado definió a Marruecos como "un pilar de la estabilidad y la seguridad regionales" y presumió de la alianza más longeva de la historia estadounidense.
Rubio aprovechó además el comunicado para reiterar que Estados Unidos reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y considera el plan de autonomía de Rabat como la única base aceptable para resolver el conflicto. Washington mantiene así el giro adoptado por Trump en 2020, cuando respaldó las pretensiones de Mohamed VI sobre la antigua colonia española.
La cercanía entre ambos gobiernos ha tenido esta misma semana una expresión especialmente personal. Trump anunció el domingo que Marruecos había decidido bautizar con su nombre la carretera de 1.055 kilómetros que conecta Tiznit con Dajla y atraviesa buena parte del Sáhara Occidental bajo control marroquí. El presidente agradeció a Mohamed VI el "gran honor" y expresó su deseo de recorrer pronto toda la vía.
Rabat todavía no ha confirmado públicamente el cambio de denominación anunciado por Trump. La carretera, operativa desde enero y valorada en unos 1.000 millones de dólares, forma parte de los grandes proyectos con los que Marruecos pretende reforzar su control económico y político sobre el Sáhara. El homenaje llega después de que Trump entregara a Mohamed VI uno de sus mayores éxitos diplomáticos al reconocer la soberanía marroquí sobre el territorio.
El clima favorable a Rabat también ha alcanzado a sectores influyentes de la derecha estadounidense. Michael Rubin, antiguo asesor del Pentágono y analista del conservador American Enterprise Institute, ha pedido a Trump y Rubio que reconozcan Ceuta y Melilla como "territorio marroquí ocupado" y ha llegado a defender una nueva 'Marcha Verde' sobre ambas ciudades.
Rubin carece actualmente de un cargo oficial y sus palabras tampoco representan la posición formal de Washington. Sus planteamientos muestran el espacio que las reivindicaciones marroquíes han ganado dentro de determinados círculos neoconservadores y próximos al movimiento MAGA, donde la hostilidad hacia Sánchez convive con una creciente simpatía por las aspiraciones territoriales de Rabat.
El mensaje de agradecimiento a Mohamed VI continúa fijado en el perfil de Trump en 'Truth Social'. El presidente estadounidense asegura allí que espera recorrer "ojalá pronto" la autopista que Marruecos habría dedicado a su nombre.
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