La Unión Europea vuelve a aplazar el veto al comercio con los asentamientos ilegales de Israel por el freno de Alemania

España denuncia maniobras dilatorias mientras Alemania insiste en mantener el diálogo con el Gobierno de Israel y rechaza las restricciones comerciales

13 de julio de 2026 a las 20:39h
La alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, este lunes en Bruselas. Fuente: Unión Europea/EEAS Press Team
La alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, este lunes en Bruselas. Fuente: Unión Europea/EEAS Press Team

Los Veintisiete gobiernos de la Unión Europea coinciden en que los asentamientos israelíes levantados en la Cisjordania ocupada vulneran el derecho internacional. Esa posición común ha vuelto a resultar insuficiente para adoptar una sola medida concreta contra el comercio que los sostiene.

Los ministros de Exteriores han terminado su reunión de este lunes en Bruselas sin acordar restricciones sobre los productos procedentes de las colonias. La prohibición total fue la alternativa que recibió más apoyos, según ha confirmado Kaja Kallas, aunque ni siquiera llegó a someterse a votación. El expediente regresa ahora a los embajadores de los Estados miembros después de meses de presión para que Europa traduzca sus declaraciones en decisiones.

La Comisión había presentado tres posibilidades. Una exigía licencias especiales para importar estas mercancías, otra planteaba aranceles lo bastante elevados como para desincentivar su entrada y la tercera cerraba directamente el mercado comunitario a los productos de los asentamientos. La opción más contundente volvió a imponerse en el debate político, pero careció del respaldo necesario para avanzar.

"Todos los Estados miembros están de acuerdo en que los asentamientos israelíes son ilegales conforme al derecho internacional", ha recordado Kallas. La jefa de la diplomacia europea también ha reconocido que la actual política de etiquetado y diferenciación se aplica de manera desigual y apenas ha reducido el comercio.

El debate jurídico que mantiene paralizada a Europa

La división gira ahora alrededor de la mayoría necesaria para aprobar el veto. España, Irlanda, Bélgica, Países Bajos y otros socios defienden que se trata de una medida comercial y que, por tanto, puede salir adelante mediante mayoría cualificada. Esa fórmula exige el respaldo de al menos 15 países que representen el 65% de la población europea.

El servicio jurídico del Consejo comparte esa interpretación. Kallas ha admitido públicamente que existe una base legal para aprobar las restricciones mediante mayoría cualificada y ha añadido que la Unión podría avanzar si aparece la voluntad política necesaria.

La Comisión Europea mantiene una lectura distinta. Su planteamiento acerca la medida al terreno de la política exterior y las sanciones, donde se exige la unanimidad de los Veintisiete. Alemania e Italia se han agarrado a esa vía, que concede a cada capital capacidad de veto y reduce mucho las posibilidades de que la propuesta llegue a aprobarse.

El resultado ha sido otra reunión sin decisión, pese a que el Consejo Europeo había pedido expresamente a la Comisión que presentara opciones antes de la cita de este 13 de julio por el deterioro acelerado de la situación en Cisjordania. Los líderes europeos habían condenado también la expansión de los asentamientos y la violencia creciente de los colonos contra la población palestina.

Alemania vuelve a elegir el diálogo con Israel

El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, ha defendido que la Unión mantenga abiertas sus conversaciones con el Gobierno israelí y concentre sus esfuerzos en exigir medidas contra los colonos violentos. Berlín reconoce que los asentamientos contravienen el derecho internacional, aunque rechaza utilizar las restricciones comerciales como instrumento de presión.

Wadephul ha pedido además prudencia ante las elecciones israelíes previstas para octubre, con el argumento de que una decisión europea podría interferir en la campaña o perjudicar los canales diplomáticos. Alemania sostiene también que cualquier prohibición debe aprobarse por unanimidad.

Esa posición ha vuelto a colocar a Berlín entre los países que impiden avanzar hacia una respuesta común. Italia tampoco ha cerrado la puerta a futuras medidas, pero exige conocer una propuesta legislativa concreta y comparte la tesis de la unanimidad. La combinación de ambas posturas permite prolongar un debate que lleva meses abierto mientras los asentamientos siguen expandiéndose.

La propia Kallas ha intentado separar la medida de cualquier castigo general contra el país. "Estas opciones no son contra Israel. Son contra los asentamientos ilegales que socavan la solución de los dos Estados", ha explicado tras el encuentro.

España denuncia una táctica dilatoria

José Manuel Albares ha situado a España entre los gobiernos más críticos con la falta de avances. El ministro de Exteriores ha denunciado que la UE lleva demasiado tiempo acumulando documentos, alternativas y debates jurídicos sin adoptar una decisión que, a su juicio, viene exigida por el derecho internacional.

"Me preocupa que estemos ante una táctica dilatoria, debatiendo y debatiendo sin hacer algo que realmente no necesitaría ninguna discusión", ha advertido antes de la reunión. Albares ha recordado que España ya impide la entrada de productos procedentes de los asentamientos y reclama que esa política se extienda al conjunto del mercado europeo.

La postura española se apoya en la opinión consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia en julio de 2024. El tribunal declaró ilegal la presencia y la política de asentamientos de Israel en los territorios palestinos ocupados y estableció que los Estados deben evitar relaciones comerciales o inversiones que contribuyan a mantener esa situación.

El valor económico de estas importaciones representa una parte muy pequeña de las relaciones comerciales entre la UE e Israel. Su alcance político y jurídico es mucho mayor. Mantener el intercambio supone seguir permitiendo que mercancías producidas en territorios ocupados accedan al principal mercado comercial de Israel, pese a que Europa lleva años declarando ilegal el sistema que las hace posibles.

El contraste quedó especialmente visible este lunes. La Comisión y varios socios, entre ellos España, han lanzado una iniciativa de 883,6 millones de euros para la recuperación temprana de Gaza, destinada a agua, saneamiento, retirada de escombros, salud, energía y sistemas alimentarios. Al mismo tiempo, los Veintisiete han vuelto a fracasar al intentar adoptar medidas frente a la expansión territorial israelí en Cisjordania.

Los embajadores ante la UE retomarán ahora el expediente para concretar tanto la fórmula jurídica como el contenido de las restricciones. Kallas ha dejado abierta la convocatoria de un Consejo de Exteriores extraordinario durante el verano, ya que la siguiente reunión ordinaria no está prevista hasta octubre.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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