El 22 de octubre de 2001, Televisión Española estrenaba un programa que transformaría la televisión española. Bajo el nombre de Operación Triunfo, y presentado por Carlos Lozano, 16 jóvenes desconocidos entraban en una academia para formarse como cantantes, convivir ante las cámaras y poder conseguir una carrera discográfica, y poder representar a España en Eurovisión.
Nadie podía imaginar que aquella experiencia televisiva acabaría convirtiéndose en uno de los formatos de entretenimiento más reconocibles de España.
La mecánica del concurso era el siguiente, cada semana los concursantes cantaban generalmente en parejas una canción que ensayaban durante toda la semana y la academia, en la gala un jurado profesional nominaba a cuatro concursantes a los que proponían para abandonar la academia, cuya directora era la cantante Nina.
De esos cuatro concursantes, los profesores salvaban a uno, los compañeros a un segundo, y el tercer salvado se decidía para la semana siguiente después de que la audiencia pudiera votar por uno u otro, de esta manera la audiencia podía implicarse emocionalmente en el recorrido de unos artistas desde sus primeros ensayos hasta su salida al mercado profesional.
En el recuerdo de esa primera edición quedan actuaciones míticas como “Escondidos” interpretada por Chenoa y David Bisbal -que serían pareja durante unos años-, “Noches de bohemia” interpretada por Manu Tenorio y Nuria fergó, o “Ausencia” de Rosa López.
Para el recuerdo de esta edición, quedará la canción coral “Mi música es tu voz”, convertido en un himno.
El nacimiento de un fenómeno televisivo
La primera edición, producida por Gestmusic y emitida por TVE, comenzó con una propuesta aparentemente sencilla: reunir a jóvenes aspirantes en una academia, someterlos a una formación musical intensiva y mostrar semanalmente su evolución ante el público. Sin embargo, la combinación de convivencia, aprendizaje, competición y actuaciones en directo convirtió el formato en una experiencia colectiva.
El éxito fue extraordinario. La primera edición alcanzó una media cercana a los 6,9 millones de espectadores y alrededor del 44 % de cuota de pantalla, con una final que superó los 12 millones de espectadores y rozó el 69 % de share. Unos datos inimaginables hoy.
El programa trascendió rápidamente la pantalla. Las canciones de las galas se transformaron en éxitos comerciales, los discos recopilatorios ocuparon los primeros puestos de ventas y los concursantes protagonizaron giras multitudinarias.
La televisión había encontrado una fórmula capaz de combinar el espectáculo con la identificación personal. El público no se limitaba a escuchar canciones: se vinculaba emocionalmente a uno u otro concursante, pudiéndolos hacer favorito de cada gala (que le hacía intocable a la hora de la nominación) o salvaro salvarlo de la nominación.
Sin embargo el formato no estuvo exento de críticas, muchos cantantes consagrados criticaban al programa, por el estrellato inmediato que ofrecían a los concursantes, y también por el precio de los discos del programa muy inferior a la media de mercado.
Esto supuso que durante muchos años ser “triunfito” haya sido en muchas ocasiones sobre todo para los concursantes menos conocidos un estigma.
Tres temporadas y un sueño llamado Eurovisión
Tras el éxito de la primera edición, en octubre de 2002, dio el pistoletazo de salida a una segunda edición. Para el recuerdo quedará el accidente que sufrieron en una de las primeras galas varios concursantes al caerse de una escalera del escenario. El concursante más veces favorito es edición fue el canario Tony Santos, que finalmente no pudo llegar a la final, que fue ganada por Ainhoa Cantalapiedra, quedando Manuel Carrasco en segunda posición.
Mención aparte merece el caso de Mai Meneses, que aunque fue la primera expulsada triunfó con el grupo Nena Daconte unos años después.
La segunda edición volvió a alimentar la relación entre el concurso y Eurovisión. Beth, con “Dime”, representó a España en Riga y terminó en octava posición. Un año después, en 2003, comenzaba la tercera y última edición del formato en Televisión española, algo resentida ya en audiencias. En esta edición el formato cambió, dándole al público todo el protagonistmo a la hora de nominar a los cuatro concursantes.
La edición la ganó el valenciano Vicente Seguí y representante Eurovisión fue Ramón del Castillo que representó España en Estambul en 2004 con el tema “Para llenarme de ti” Con la tercera edición concluyó aquella primera etapa de selección eurovisiva ligada a OT. El programa seguiría su camino y Eurovisión buscaría después otras fórmulas para elegir a sus representantes.
El salto a Telecinco: una nueva etapa para el formato
En 2005, después de tres ediciones en TVE, Operación Triunfo cambió de cadena y aterrizó en Telecinco. El traslado suponía un desafío: mantener la identidad del concurso en una televisión comercial con una programación y una estrategia de entretenimiento diferente.
El formato conservaba sus elementos fundamentales, pero se adaptaba progresivamente al estilo de la cadena. Las galas, las historias personales y las rivalidades adquirían mayor peso dentro de una oferta televisiva cada vez más competitiva. El programa seguía siendo un escaparate musical, aunque también se integraba en una televisión donde el conflicto y la conversación alrededor de los personajes tenían un valor creciente.
Esta primera edición de Operación Triunfo en Telecinco estuvo marcada por la polémica con Idaira, concursante canaria favorita del público durante semanas que fue duramente criticada por el jurado y cuyo trato fue incluso rechazado por el Cabildo de la isla de Tenerife
Esta edición que dejó paso al cantantes como Edurne o Soraya Arnelas fue ganada por el también canario Sergio Rivero.
OT seguía siendo un éxito, pero ya no era una novedad absoluta. Necesitaba nuevos ingredientes para continuar despertando interés. Es en este escenario, cuando en la edición que comenzó en 2006, llamó la atención un, hasta entonces, desconocido miembro del jurado: Risto Mejide, que pronto alcanzó popularidad por sus mordaces valoraciones, que no tenía un filtro alguno, llegándose a meter con el vestuario de los concursantes, la selección de temas y hasta la labor de los profesores de la academia lo que la llevó enfrentamientos con el entonces director de la misma Kike Santander.
La edición fue ganada por la cantante leridana Lorena Gómez.
2008: Virginia Maestro, Risto Mejide y una edición por la polémica
La edición de 2008 representa uno de los capítulos más recordados de la historia del concurso. Fue una temporada con buenos resultados de audiencia, pero también con una controversia que modificó la conversación alrededor del programa.
La incorporación de Risto Mejide al jurado había introducido una figura especialmente incisiva. Sus valoraciones, habitualmente duras y provocadoras, se convirtieron en uno de los principales focos de atención de las galas, algo que ya venía sucediendo desde la temporada anterior.
La edición destacó también por los problemas de convivencia en el seno de la academia, que en esta ocasión pasaba a ser dirigida por el interior profesor drestoerpretación Ángel Llacer’ quien también tuvo enfrentamientos con Risto.
Parte de la conversación de esta edición versaba sobre la mala relación de la concursante Virginia con el resto de sus compañeros, especialmente con Iván Santos. A esto había que añadir que Risto mejide apoyaba públicamente a Virginia lo que conducía enrecer más la relación entre los concursantes.
También fue muy comentado el paso de la malagueña Esther Aranda, quien en la primera gala junto a su compañera
Uno de los concursantes de esta edición que a la postre tendrían mayor popularidad sería el malagueño Pablo López.
Virginia acabó ganando la edición frente a Chipper, en una final que reunió a 4,28 millones de espectadores y alcanzó un 34,4 % de cuota de pantalla.
La edición de 2009 volvió a contar con un Risto Mejide, pero quizás con menor impacto ante el público y los concursantes al haberse agotado ya el efecto sorpresa que producían sus valoraciones. Sin embargo uno de los choques más comentados de esa edición se produjo entre este miembro del jurado con el presentador del programa Jesús Vázquez, tras haber porferido Risto un comentario -Si yo estuviera en esa academia tendría mis agujeros cerrados- en clara alusión a la homosexualidad de del director de la academia. Jesús Vázquez no lo paso por alto el protagonizaron uno de los enfrentamientos más tensos de la historia del programa, lo que provocó que Risto ya no volviera para la final.
Por esta edición pasaron la marbellí Cristina Rueda, a quien veríamos años después en la serie la Mesías de los Javis y el gabador Mario Álvarez que posteriormente pasaría a formar parte de la orquesta Panorama OT demostró que ambas dimensiones podían convivir, aunque no siempre de forma pacífica.
2011: el desgaste y la cancelación de un formato histórico
La octava edición llegó con cambios en la presentación, el jurado y la dinámica del programa. Pilar Rubio asumió el papel de presentadora y Nina regresó a la academia, pero la renovación no consiguió recuperar el interés de las primeras temporadas.
Las cifras reflejaron el desgaste. La edición de 2011 comenzó con 2,78 millones de espectadores y un 17,3 % de cuota, pero las siguientes galas perdieron audiencia. La cuarta entrega cayó al 12 %, un mínimo histórico para el concurso hasta entonces.
Telecinco decidió cancelar la edición de manera anticipada y programar una última gala para despedir el formato. El 20 de febrero de 2011, Operación Triunfo cerró aquella etapa con la victoria de Nahuel Sachak, después de apenas seis emisiones.
La despedida dejó una sensación de final prematuro. Un programa que había conseguido reunir a millones de personas y transformar a jóvenes desconocidos en estrellas musicales no encontraba su lugar en una televisión que había cambiado profundamente.
Uno de los concursantes que posteriormente ha tenido más proyección de esta edición fue Mario Jefferson, especialmente talentoso para evitar a otros cantantes dada la versatilidad de su voz.
2016: La nostalgia abre la puerta al regreso
La primera señal de que OT conservaba su capacidad de convocatoria llegó con OT. El reencuentro, emitido por TVE en octubre de 2016 para celebrar el decimoquinto aniversario de la primera edición.
Los documentales reunieron a los antiguos concursantes y recuperaron sus recuerdos, sus relaciones personales y las consecuencias que había tenido aquella experiencia en sus vidas. El concierto que puso el broche final completó un ejercicio de memoria colectiva que despertó el interés de quienes habían seguido el programa en sus comienzos, haciéndose especialmente popular en el momento en el que Chenoa intentó besar a David Bisbal y este giró la cara, lo que para el público fue interpretado como una “cobra”
El reencuentro demostró que existía una audiencia dispuesta a volver a OT. Y también permitió a TVE y a Gestmusic comprobar que el formato podía recuperar su atractivo si se adaptaba a las nuevas formas de consumo audiovisual.
2017: La reinvención que devolvió OT a la primera línea
El 23 de octubre de 2017, Operación Triunfo regresó a La 1 con una nueva generación de concursantes y una idea que resultaría decisiva: la academia ya no podía limitarse a existir dentro de la televisión tradicional.
Con Roberto Leal al frente y Noemí Galera como directora de la academia, el programa recuperó su esencia musical, pero introdujo una estrategia digital que cambió la relación entre los espectadores y los participantes.
El canal de YouTube con emisión continua de la academia, los ensayos, los repartos de canciones, los pases de micros y los contenidos compartidos en redes sociales permitieron que el público acompañara a los concursantes durante toda la semana. Las galas dejaron de ser el único acontecimiento importante: cualquier ensayo podía convertirse en viral, y una interpretación podía generar conversación durante días.
En esta edición, fue importante la visibilidad que se le dio al colectivo LGTBI, ya que, contaba con varias concursantes homosexuales en la academia. Especialmente llamativo fue cuando Agoney y Raoul se besaron en la canción “Manos vacías”, lo que suponía un intento de normalización de las relaciones sexo afectivas entre personas del mismo sexo.
Sí bien, la pareja formada por Alfred y Amaia fue la que probablemente ganó el corazón de los espectadores.
Los nombres de Amaia Romero, Aitana, Alfred García, Ana Guerra, Miriam Rodríguez o Agoney se incorporaron rápidamente a la conversación popular. Actuaciones como la interpretación de «City of Stars» por Amaia y Alfred demostraron que el programa podía generar fenómenos virales sin depender exclusivamente de la emisión en directo.
La audiencia tradicional también respondió. La edición registró una media de aproximadamente 2,55 millones de espectadores y un 19,7 % de cuota de pantalla. Su final, en la que Amaia se proclamó ganadora, alcanzó los 3,925 millones de espectadores y un 30,8 % de cuota. Más de 7,7 millones de personas conectaron en algún momento con aquella última gala. Sin embargo su mayor potencial lo demostró en redes sociales, siendo el tema de conversación principal de la red social Twitter durante toda su emisión.
En esta ocasión, OT volvía a estar vinculada a Eurovisión. Así la audiencia decidió que representaran a España en Lisboa en 2018, la pareja Alfred y Amaia, con el tema “Tu canción”, superando a “Lo malo” que aún así se convirtió en una comercial en el verano de 2018.
Los temas de los concursantes sonaron durante el verano de 2018, especialmente destacada fue el caso de Mimi, que reconvertida en Lola índigo, triunfó con su canción “Ya no quiero na’ ” y convirtiéndose en una de las cantantes junto con Aitana además difusión de la edición.
El éxito de 2017 fue especialmente significativo porque no consistía en recuperar las cifras de 2001, sino en demostrar que OT podía ser relevante en un ecosistema audiovisual completamente diferente.
2018 y 2020: La consolidación y los límites del regreso
El éxito de 2017 hizo posible una nueva edición en 2018. La fórmula mantenía los elementos que habían funcionado: formación musical, convivencia, actuaciones y una intensa actividad digital.
Sin embargo, repetir el fenómeno no era sencillo. La segunda temporada de esta nueva etapa registró una media aproximada de 1,96 millones de espectadores y un 16,4 % de cuota de pantalla, por debajo de los resultados de su predecesora. Famous se proclamó ganador en una edición que también dio visibilidad a artistas como Natalia Lacunza, Alba Reche y María Escarmiento, qué protagonizó uno de los momentos más comentados, cuando pidió sustituir la palabra “mariconez” dentro del tema de Mecano “Quédate en Madrid” por el de estupidez, para editar con uso estigmatizante de la palabra, a lo que el autor de la canción José María Cano se negó.
En 2020 llegó una nueva temporada, marcada por las dificultades derivadas de la pandemia de COVID-19. La edición comenzó antes de que la crisis sanitaria obligara a interrumpir temporalmente el desarrollo habitual de la academia y las galas. El programa retomó su actividad después de la suspensión, pero el contexto excepcional condicionó una temporada que terminó con la victoria de Nia Correia.
Las audiencias volvieron a descender y el concurso cerró su etapa en la televisión convencional sin que quedara garantizada una continuidad inmediata.
OT había sobrevivido a una primera cancelación, a un cambio de cadena y a un regreso triunfal. Ahora se enfrentaba a otra cuestión: cómo seguir siendo un gran acontecimiento musical cuando el público podía elegir entre televisión lineal, plataformas, redes sociales y contenidos bajo demanda.
2023: El salto histórico a Prime Video
En 2023, Operación Triunfo emprendió una nueva transformación al abandonar la televisión en abierto para trasladarse a Prime Video. El cambio no era meramente tecnológico: suponía modificar la forma de acceder al programa y la relación entre el concurso y su audiencia, al empisse por primera vez en una plataforma de pago.
La edición de 2023, presentada por Chenoa, se convirtió en el primer gran talent show musical emitido en directo en una plataforma de streaming en España. Las galas semanales convivían con contenidos diarios y con el seguimiento continuo de la academia, mientras que los espectadores podían recuperar actuaciones y momentos destacados bajo demanda.
Los datos difundidos por Amazon apuntaron a una respuesta positiva. La compañía estimó que más de 3,5 millones de espectadores únicos siguieron la edición durante sus catorce semanas, y que el 85 % de ellos regresaba semanalmente. También comunicó que la aplicación oficial alcanzó 1,6 millones de usuarios y que la etiqueta del programa acumuló 5.000 millones de visualizaciones en TikTok.
La ganadora de aquella edición fue Naiara, que se impuso en febrero de 2024 y se convirtió en la primera vencedora de esta nueva etapa digital.
Otros concursantes que dejaron huella fueron Paul con su arrolladora personalidad interpretativa, Chiara cuya campaña para salvarla de una nominación llegó hasta las pantallas de Nueva York o la pareja formada por Juanjo Bona y Martín Urrutia.
2025: Continuidad y nuevas formas de consumo
La edición de 2025 confirmó la continuidad de OT en Prime Video, con Chenoa de nuevo como presentadora y Cristina como ganadora. La plataforma y la productora siguieron trabajando sobre una fórmula que combinaba las galas, la vida en la academia y la participación digital de los seguidores. Sin embargo, parte de la audiencia, destacaba que los concursantes de esta última edición estaban todos especialmente bien formados en música, lo que para algunos desvirtuaba en esencia las primeras ediciones del programa, en las que concursantes como David Bustamante tenían de la obra o David Bisbal de la jardinería, es decir chavales de barrio con los que quizás una parte del público pudiera sentirse más identificado, aunque también cabe decir que la sociedad y el acceso a estudios superiores quizás no sea el mismo en 2025 que en 2001.
Veinticinco años de carreras, canciones y memoria colectiva
La historia de Operación Triunfo no puede medirse únicamente por sus audiencias o por el número de ganadores. Su influencia también se encuentra en las carreras que ha contribuido a impulsar y en los artistas que han seguido caminos propios después de abandonar la academia.
Desde David Bisbal, Bustamante, Chenoa y Manuel Carrasco hasta Aitana, Lola Índigo, Pablo López y Amaia, el formato ha servido como punto de partida para trayectorias musicales muy diferentes. Algunos han alcanzado un éxito comercial masivo; otros han desarrollado carreras más personales o vinculadas a públicos específicos.
Hay, además, una dimensión generacional. Para quienes siguieron la primera edición en 2001, OT está asociado a una época de discos, llamadas para votar, galas multitudinarias y canciones que permanecieron durante meses en la memoria colectiva. Para quienes descubrieron el programa en 2017 o a través de Prime Video, la experiencia ha estado ligada a YouTube, TikTok, los vídeos de ensayos y el seguimiento permanente de sus concursantes favoritos
Su historia no ha sido una línea ascendente. Ha habido éxitos extraordinarios, temporadas de desgaste, polémicas, cambios de rumbo y momentos en los que su continuidad parecía incierta. Precisamente por eso, su permanencia resulta significativa.
La próxima edición de operación Triunfo está fijada en principio para octubre de 2027, queda un año pues, para que el formato busque dieciséis jóvenes que busquen hacerse un hueco en la industria musical, y seguramente convertirse en parte de la conversación social del país.