El PSOE ve en la dimisión de Puente una oportunidad para remontar el 29N y reorienta su campaña con un mensaje: "No somos iguales"

Los sondeos internos desfavorables adelantados por 'ElConstitucional.es' explican la preocupación socialista, mientras cargos del partido esperan recuperar la iniciativa tras una renuncia cuyo efecto electoral aún está por medir

04 de noviembre de 2026 a las 20:15h
El exministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Foto de archivo: Diego Radamés / Europa Press
El exministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Foto de archivo: Diego Radamés / Europa Press

La dimisión de Óscar Puente ha dado al PSOE una respuesta a la crisis política que amenazaba con absorber toda su precampaña. Los cargos socialistas consultados por 'Europa Press' reciben con alivio la salida del ministro y esperan que permita recuperar terreno ante las elecciones del 29 de noviembre. Comparten que había que asumir responsabilidades después de las tragedias ferroviarias de Adamuz y Urda y encuentran en la decisión un argumento para volver a dirigirse a su electorado.

El mensaje ya lo había anticipado Pedro Sánchez en su despedida al exministro. "No todos somos iguales", escribió el presidente del Gobierno después de agradecer que Puente hubiera dado explicaciones y decidido apartarse. Esa comparación con la conducta del PP ante otras catástrofes empieza a ordenar el discurso de un partido que necesita recomponer su campaña, cambiar el tono y responder al deterioro de la confianza en la gestión pública.

La preocupación tiene un trasfondo electoral. Como adelantó este miércoles 'ElConstitucional.es', fuentes internas del PSOE reconocen que los sondeos de seguimiento que maneja el partido ofrecen perspectivas desfavorables después del accidente de Urda. Esa información permite entender la inquietud socialista, aunque por sí sola no acredita que las encuestas determinaran la decisión de Puente.

El exministro y La Moncloa mantienen que Sánchez conoció su renuncia minutos antes de que la anunciara al término de la comparecencia en el Congreso. Algunos de los cargos consultados dudan de esa versión y creen que la salida estaba acordada. Se trata de una interpretación interna que contradice el relato oficial, sin que esas fuentes aporten elementos que permitan resolver la discrepancia.

Sí existe coincidencia en la necesidad de asumir responsabilidades y en el reconocimiento a la forma elegida por Puente. Los dirigentes consultados destacan su presencia durante la emergencia, las explicaciones públicas y la comparecencia de más de cuatro horas ante la Diputación Permanente. Una diputada socialista considera que dimitir ha sido "la mejor decisión que ha tomado", mientras un miembro de la Ejecutiva sostiene que ha actuado "con honestidad política y atendiendo al dolor de la gente".

Las encuestas retratan el desgaste previo

La dimensión del problema aparece en el sondeo de Sigma Dos para El Mundo, realizado mediante 2.505 entrevistas entre el 29 y el 30 de octubre, después del accidente de Urda. La estimación sitúa al PSOE en el 24,6% del voto y entre 97 y 103 diputados, frente al 31,1% del PP, con entre 133 y 139 escaños, y el 19,3% de la ultraderecha Vox, con entre 63 y 69.

Para los socialistas supone una caída de 1,5 puntos respecto a la anterior medición de esa empresa, que les daba un 26,1%. La distancia con el PP se amplía así de 4,5 a 6,5 puntos. Las horquillas de populares y ultraderecha dibujan una mayoría holgada por encima de los 176 diputados necesarios para una investidura en primera votación.

La lectura exige atender a las fechas. Ese trabajo de campo terminó cuatro días antes de que Puente dimitiera, por lo que describe el escenario que precedió a su salida. Todavía no permite saber si el relevo detendrá la pérdida de apoyos, movilizará a votantes desanimados o tendrá un efecto limitado sobre quienes ya habían decidido cambiar de opción.

El consultor político y exdirector del Gabinete de Sánchez, Iván Redondo, advirtió este martes en RNE, antes de la dimisión, de que la tragedia había alterado el escenario electoral. "La campaña que se viene contando queda absolutamente en suspenso", afirmó. Su valoración invita a revisar los cálculos anteriores al accidente, aunque tampoco constituye una prueba de que el PSOE vaya a recuperarse.

El problema socialista tiene dos planos. Uno es detener el desgaste inmediato provocado por una crisis que había colocado al Gobierno a la defensiva. Otro, más difícil, es recuperar suficientes votos y escaños para impedir una mayoría de PP y Vox. La salida de Puente despeja la controversia diaria sobre su continuidad, pero el resultado dependerá también de la participación, de la fuerza de los demás partidos de izquierda y del reparto provincial de los diputados.

La concentración de voto en el PSOE tampoco garantiza por sí sola una mejora del conjunto del bloque progresista. Si procede de antiguos abstencionistas o de electores que se habían alejado hacia otras opciones, puede ensanchar sus posibilidades. Si se limita a absorber apoyos de Frente Amplio o Podemos, el efecto sobre los escaños dependerá de cada circunscripción y de si alguna candidatura queda fuera del reparto.

De la dimisión a las respuestas

El PSOE intenta encontrar su nuevo discurso en la comparación con otras responsabilidades políticas. Los cargos consultados contraponen la marcha de Puente, una semana después del accidente, con la permanencia de Carlos Mazón durante un año tras la dana de Valencia. El reconocimiento al exministro les permite reivindicar que se puede gestionar una emergencia, dar explicaciones y después abandonar el cargo.

Es un argumento con capacidad para cohesionar a los propios, especialmente después de días defendiendo la continuidad del ministro. También tiene un límite ante el resto de los votantes. La dimisión asume una responsabilidad política, mientras siguen pendientes las conclusiones de las investigaciones sobre los accidentes y la ejecución de las medidas necesarias para evitar que se repitan.

La derecha ha dejado claro que mantendrá la presión sobre Sánchez. En el comunicado distribuido tras la renuncia, fuentes del PP afirmaron que Puente se iba "por las encuestas" y recurrieron a José Félix Tezanos para presentar la decisión como una operación electoral. El partido no aportó pruebas de una intervención del presidente del CIS, pero sí fijó su siguiente objetivo con una frase dirigida al jefe del Ejecutivo. "Le dimitiremos en las urnas".

Por eso, la idea de que PP y Vox se han quedado "sin discurso", defendida por un miembro de la Ejecutiva socialista, expresa una expectativa del PSOE. Los populares llevan días atribuyendo a Sánchez la responsabilidad por haber nombrado y mantenido a los responsables de Transportes. La disputa continuará sobre la capacidad del Gobierno para garantizar servicios seguros y sobre quién ofrece una respuesta creíble.

En esa discusión, Redondo situó el foco en las instituciones. "Cuando hay un fallo en el sistema, el país mira al Estado", señaló en RNE. El politólogo José Miguel Rojo, de la Universidad de Murcia, también ha advertido de que la sucesión de catástrofes puede extender la desconfianza desde el ferrocarril al funcionamiento del Estado y favorecer los discursos que presentan todos los servicios públicos como un fracaso.

Frente Amplio y Podemos están interviniendo precisamente en ese debate. Ambas formaciones reclaman recuperar el control público del ferrocarril y revisar la liberalización, con propuestas que presionan al PSOE para explicar qué modelo defiende. La competencia entre las izquierdas se traslada así a las inversiones, el mantenimiento, la gestión de la red y la atención a Cercanías y media distancia.

El relevo en Transportes empieza, además, con nuevas decisiones. Carlos Cuerpo ha asumido provisionalmente las competencias del ministerio y el presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, ha presentado este miércoles su renuncia. La reorganización de los responsables ferroviarios acompaña a una crisis en la que las víctimas y sus familias siguen necesitando atención y respuestas.

Ese contexto obliga al PSOE a revisar la campaña optimista y desenfadada que había diseñado antes de Urda. Las apariciones previstas en espacios de entretenimiento y las imágenes festivas dejan paso a un tono más contenido. Según la agenda adelantada por las fuentes socialistas, Sánchez retomará los actos este viernes en Valencia, continuará el sábado en Tarragona y cerrará el fin de semana en Bilbao.

Sobre el autor
Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
Jaime Barrionuevo

Adjunto al Director de ElConstitucional.es

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