Gonzalo Sanz, exjefe de gabinete del exdelegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, ha ratificado este jueves ante la jueza María Tardón que trasladó a su superior los mensajes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) recibidos antes de la entrada masiva de personas desde Marruecos. Su declaración mantiene la discrepancia con Triano, que negó haber conocido esas comunicaciones antes de que fueran desclasificadas por el Ejecutivo.
Sanz ha comparecido como testigo en la Audiencia Nacional y, tras un interrogatorio de más de dos horas, ha aportado información de su teléfono móvil para respaldar su relato. La documentación permitirá contrastar las comunicaciones relacionadas con los avisos previos a las entradas de los días 30 y 31 de julio y reconstruir cómo circuló la información entre los responsables de la Delegación del Gobierno.
El exasesor ha confirmado el contenido de la carta con la que anunció su dimisión el pasado 11 de septiembre. En ella aseguró que la información del CNI "fue transmitida por mi persona al propio delegado ese mismo día". Fue precisamente la contradicción entre esa afirmación y las explicaciones públicas de Triano lo que precipitó su salida del cargo.
El CNI advirtió de la convocatoria un día antes
Los mensajes desclasificados sitúan el aviso el 29 de julio, la víspera de la entrada masiva. A las 13.52 horas, un miembro del CNI informó a Sanz de un llamamiento en redes sociales para cruzar la frontera por la valla y por mar al día siguiente, coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos. La convocatoria señalaba las 20.00 horas, aunque las entradas comenzaron antes y se prolongaron hasta el 31 de julio.
El agente también hizo referencia a dos grupos de redes sociales que sumaban unos 180.000 seguidores, como indicación del alcance que podía tener la difusión. Esa cifra correspondía a la audiencia de los grupos, sin determinar cuántas personas participarían finalmente. A los mensajes de WhatsApp se añadió una conversación telefónica de unos once minutos entre el agente y el jefe de gabinete.
La existencia de esos contactos consta en la documentación desclasificada. Lo que enfrenta las versiones de Sanz y Triano es si el contenido llegó al delegado antes de los hechos. Sanz sostiene que se lo comunicó personalmente el mismo día; su antiguo superior mantiene que no conocía ni el contenido de los mensajes ni la existencia de la llamada.
El testigo también ha reiterado lo que recogió en su carta sobre las advertencias trasladadas desde la Delegación a los ministerios competentes. En aquel escrito defendió el trabajo realizado para conseguir una respuesta del Gobierno central y afirmó que existían informes que demostraban esa labor de aviso. Su versión combina, por tanto, la discrepancia con Triano sobre los mensajes concretos del CNI y la defensa de las gestiones realizadas por la institución.
Dos dimisiones y una cadena de avisos bajo investigación
Triano dimitió el pasado lunes, después de casi dos meses de crisis. Al anunciar su renuncia, aseguró que había alertado al Ejecutivo "semanas antes" y que había trasladado el incremento de las llegadas y la necesidad de adoptar medidas. También alegó las presiones, los insultos y las amenazas sufridos durante ese periodo.
Entre los antecedentes figura un informe remitido a la Secretaría de Estado de Seguridad antes de la emergencia fronteriza, publicado por 'elDiario.es'. El documento advertía de la "previsión de serio desborde en las próximas semanas" y reclamaba decisiones ante posibles entradas masivas que superasen las capacidades de acogida y gestión. Esa comunicación previa aporta otro elemento a la investigación sobre la información disponible y las respuestas que recibió.
La declaración de Sanz llega un día después de que compareciera como testigo el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. El dirigente relató que intentó contactar en diez ocasiones con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y que tres de esos intentos acabaron en conversaciones con su jefe de gabinete, Diego Rubio. Según Vivas, sus peticiones de refuerzos y de una respuesta de emergencia no se tradujeron en decisiones suficientes antes de las entradas.
Moncloa ha respondido este jueves con un registro de nueve llamadas entre ambos gabinetes del 27 al 30 de julio, que asegura que fueron atendidas en el momento o pocos minutos después. Vivas ha mantenido su versión y ha afirmado que puede demostrar sus comunicaciones. La discrepancia sobre esos contactos se suma a la relativa a los mensajes del CNI, aunque se trata de intercambios distintos.
Tardón trata de reconstruir los avisos previos, las comunicaciones entre las administraciones y las actuaciones adoptadas durante la crisis. El testimonio de Sanz deberá contrastarse con la documentación incorporada a la causa, incluida la información aportada desde su teléfono, antes de extraer conclusiones sobre posibles responsabilidades.
Este jueves también ha declarado como testigo Sebastián Vega, jefe de la Policía Local de Ceuta durante los hechos. Triano todavía no ha sido llamado a declarar en esta causa de la Audiencia Nacional, mientras la instructora ha solicitado la remisión desde Ceuta de una denuncia relativa a su actuación.