La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Jesús Hellín / Europa Press
Hugo Pereira, Director de ElConstitucional.es

Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular a nivel nacional, tiene un problema con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Algo que se evidencia semana tras semana.

Polémica tras polémica de Isabel Díaz Ayuso. Que si Alberto González Amador, que si el ático de lujo comprado por Planifica Madrid, una empresa pública y, por tanto, con dinero público de todos los madrileños y madrileñas. Un ático para el que, en fin, mucha necesidad pública no debía de haber, porque en cuanto el diario 'El País' descubrió la compra y publicó su exclusiva, anunciaron que lo iban a vender. No cuadraba nada en la explicación que nos estaban dando desde la Comunidad de Madrid.

Polémica tras polémica, semana tras semana. Y todo ello empieza ya a arrastrar también a Alberto Núñez Feijóo, líder de su partido, líder del Partido Popular a nivel nacional.

Este viernes tenemos una nueva polémica de Isabel Díaz Ayuso. Y es que ha protagonizado un nuevo ridículo político.

Ayuso pretendió impulsar un boicot a Pedro Sánchez, un boicot al Consejo de Política Fiscal y Financiera, que se reunía este viernes para abordar un nuevo modelo de financiación. El Partido Popular puede estar en desacuerdo con ese modelo, por supuesto. Puede oponerse, puede votar en contra. Es un modelo que el Gobierno de Pedro Sánchez pactó con Oriol Junqueras, con ERC, el pasado mes de diciembre.

Pueden estar en contra. Pero Ayuso quiso ir más allá y se quedó sola.

La presidenta madrileña directamente decidió no enviar a su consejera de Hacienda a esa reunión. No mandó a nadie en representación de la Comunidad de Madrid, intentando plantar al Gobierno en ese Consejo de Política Fiscal y Financiera.

Ayuso quería protagonizar un boicot al Gobierno de Pedro Sánchez. ¿Qué ocurrió? Pues que acudieron todas las comunidades autónomas. También las gobernadas por el Partido Popular, también las gobernadas por el PSOE. Todas salvo la Comunidad de Madrid.

Ayuso se quedó sola en su boicot a Pedro Sánchez.

No la respaldaron. No la secundaron ni siquiera el resto de comunidades gobernadas por su propio partido. Esa es la realidad.

Por tanto, a nivel político, Isabel Díaz Ayuso ha vuelto a hacer el ridículo.

Las propias comunidades del Partido Popular sostienen claramente que no acudir a esa reunión no habría producido ningún resultado ni habría servido para nada. Es decir, hasta sus propios compañeros de partido invalidan la estrategia de Ayuso.

Puede estar en contra del modelo. Puede defender otro diferente al del Gobierno. Puede votar en contra. Pero no asistir a las reuniones convocadas por el Gobierno de España es, sencillamente, ir en contra de la institucionalidad que debe regir un Estado democrático.

Se puede votar en contra, por supuesto. Faltaría más. Es completamente legítimo que la oposición rechace aquello que plantea el Gobierno si no le convence. Tendrá que justificarlo, argumentarlo y explicarlo ante la opinión pública.

Pero ¿qué es eso de plantar al Gobierno en una reunión institucional?

En una democracia hay que ser, ante todo, institucional.

Porque, ¿saben cuál es el otro partido político que planta sistemáticamente al Gobierno en las reuniones que propone? Sí: Vox. La extrema derecha.

Si Isabel Díaz Ayuso quiere ser Vox, que cambie de partido político. Y si no quiere ser Vox y quiere seguir formando parte del Partido Popular, entonces Alberto Núñez Feijóo tiene que hacer valer su autoridad dentro del PP.

Lo que no puede ocurrir es que una comunidad gobernada por el Partido Popular, la Comunidad de Madrid de Isabel Díaz Ayuso, vaya completamente por libre.

Plantando al Gobierno y mostrando, a mi modo de ver, una absoluta falta de institucionalidad. Una institucionalidad que debe exigirse tanto a todas las administraciones autonómicas como al Gobierno central y a la Administración General del Estado.

En una democracia hay que acudir a las reuniones institucionales por mucho que se esté en desacuerdo con lo que se plantea en ellas. Lo que no puede haber es una comunidad autónoma que vaya por libre y que ni siquiera siga las directrices de su propio partido político.

El resto de comunidades gobernadas por el PP acudieron a esa reunión. Otra cosa es que después votaran en contra o rechazaran el modelo de financiación propuesto por el Gobierno de Pedro Sánchez.

Pero una cosa es votar en contra y otra muy distinta asumir los modos, las formas y la falta de institucionalidad que caracteriza a Vox.

Ayuso es Vox. Se puede decir claramente.

Y también se puede decir claramente que Feijóo no controla completamente a su partido político. No controla a Isabel Díaz Ayuso, que va por libre incluso poniendo en entredicho la actuación del resto de comunidades autónomas gobernadas por el propio Partido Popular.

Ayuso es Vox. Feijóo tiene un problema con Ayuso.

Semana tras semana, polémica tras polémica de Isabel Díaz Ayuso que ya están arrastrando, como es evidente, palpable y notorio, al propio Alberto Núñez Feijóo.

Ya está bien, Alberto Núñez Feijóo. No se puede aspirar a ser presidente del Gobierno si uno primero no controla a su propio partido político.

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