Netanyahu agita sospechas de fraude sin pruebas tras perder la mayoría en las elecciones en Israel y desata la indignación de la oposición: "Las acusaciones son ridículas y peligrosas"

La Comisión Electoral pide al servicio de inteligencia investigar las sospechas de injerencia extranjera, mientras la Policía asegura que no hay pruebas que respalden las acusaciones de fraude del Likud y la oposición denuncia un intento de desacreditar

29 de octubre de 2026 a las 21:26h
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Fuente: Web PolíticaExterior
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Fuente: Web PolíticaExterior

Las elecciones legislativas celebradas en Israel el 27 de octubre han abierto una nueva etapa de incertidumbre política. El primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, ha vuelto a situar a su partido, el Likud, como la fuerza más votada, pero el bloque que sostiene su Gobierno no ha conseguido los escaños necesarios para mantener la mayoría parlamentaria. En este escenario, los partidos árabes han logrado una representación histórica y podrían resultar decisivos para facilitar una alternativa al actual Ejecutivo.

La situación se ha complicado después de que el Likud haya denunciado supuestas irregularidades en la votación y una posible injerencia extranjera para favorecer a las formaciones árabes. La Comisión Electoral Central ha solicitado al Shin Bet, el servicio de inteligencia interior israelí, que investigue las sospechas. Sin embargo, la Policía ha asegurado que no existen pruebas que respalden las acusaciones de fraude y ha descrito la jornada electoral como un proceso con pocos incidentes que afectaran a su integridad.

La oposición considera que Netanyahu está aprovechando estas denuncias para poner en duda el resultado de las urnas y dificultar la formación de un Gobierno alternativo. El enfrentamiento se produce en un momento clave, cuando las distintas fuerzas políticas deben negociar posibles alianzas para alcanzar la mayoría necesaria en la Knéset, el Parlamento israelí.

Netanyahu gana las elecciones, pero no consigue los escaños para gobernar con mayoría

Los comicios del 27 de octubre se celebraron después de tres años marcados por la guerra en Gaza, la extensión del conflicto a otros frentes regionales y la crisis política derivada de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. La gestión de la seguridad, la política militar y el futuro de los territorios palestinos han estado entre los asuntos centrales del debate electoral.

Netanyahu, que lleva décadas ocupando un papel central en la política israelí, encabezaba una coalición formada por partidos de derecha, extrema derecha y formaciones ultraortodoxas. Su Gobierno ha defendido una política de seguridad contundente, mientras que sus socios más radicales han respaldado la expansión de los asentamientos en Cisjordania y una posición contraria a las concesiones a los palestinos. El Likud ha obtenido 27 escaños, según los resultados provisionales publicados tras el recuento. Sin embargo, el bloque de Netanyahu se ha quedado por debajo de los 61 diputados necesarios para alcanzar la mayoría en un Parlamento de 120 miembros. El bloque opositor encabezado por el exjefe militar Gadi Eisenkot ha conseguido 48 escaños, pero tampoco dispone por sí solo de los apoyos suficientes para formar Gobierno.

La principal novedad de estos comicios ha sido el resultado de las formaciones árabes, que han alcanzado una representación conjunta histórica de alrededor de 19 escaños. La Lista Conjunta, integrada por partidos de izquierda y de orientación propalestina, ha logrado 11 diputados, mientras que Ra'am, encabezado por Mansur Abás, también ha reforzado su presencia parlamentaria. Estos partidos podrían convertirse en una pieza decisiva para que la oposición intente desplazar a Netanyahu del poder. No obstante, la posibilidad de un acuerdo está condicionada por las diferencias ideológicas entre las formaciones opositoras y por el rechazo que varios partidos judíos han expresado durante la campaña a pactar con las listas árabes.

El líder de Los Demócratas, Yair Golán, se ha mostrado favorable a abrir conversaciones con estas formaciones. Por su parte, el dirigente de la Lista Conjunta, Yusef Yabarín, ha defendido en la red social X una "asociación judía-árabe" que sea "real e igualitaria" y ha asegurado que están preparados para contribuir a un cambio de Gobierno. El resultado deja así dos escenarios abiertos: que Netanyahu consiga sumar apoyos para mantenerse en el poder o que Eisenkot logre articular una mayoría alternativa con el respaldo de otras fuerzas. La aritmética parlamentaria, sin embargo, no garantiza por sí sola que ninguna de las dos opciones pueda prosperar.

El Likud denuncia una supuesta injerencia extranjera y la oposición acusa a Netanyahu de desacreditar las urnas

Tras conocer los resultados, el Likud ha presentado denuncias sobre presuntas irregularidades que, según su versión, habrían beneficiado a los partidos árabes. La formación ha sostenido que hubo posibles prácticas ilegales relacionadas con la movilización de votantes y ha pedido que se investigue una eventual financiación desde el extranjero. Las sospechas incluyen una posible financiación catarí vinculada a Ra'am, aunque no se han presentado públicamente pruebas concluyentes que demuestren que el resultado electoral fue alterado. Qatar ha negado cualquier intervención y ha calificado las acusaciones de "ridículas" y "peligrosas". El partido de Mansur Abás también ha rechazado tener relación con las supuestas irregularidades y ha asegurado que colaborará con las autoridades para esclarecer los hechos.

El presidente de la Comisión Electoral Central, Noam Sohlberg, ha solicitado al jefe del Shin Bet, David Zini, que investigue las denuncias. En su carta ha reconocido que no puede confirmar el fundamento de las sospechas, pero ha considerado necesario examinarlas debido a que implican a posibles actores extranjeros. La petición de investigación no supone que se haya demostrado fraude ni que los resultados hayan sido anulados. De hecho, la Policía israelí ha descartado que existan pruebas que respalden las acusaciones del Likud y ha señalado que la jornada electoral transcurrió con pocos incidentes relevantes para la integridad del proceso.

La oposición ha respondido con duras críticas. Gadi Eisenkot ha acusado a Netanyahu de aprovechar información todavía no verificada para cuestionar los resultados y ha advertido de que el primer ministro en funciones está intentando influir en la percepción pública del escrutinio. Yair Golán, por su parte, ha denunciado una campaña destinada a deslegitimar la voluntad de los votantes, especialmente la de la población árabe. El debate también ha llegado a las redes sociales. Yusef Yabarín ha defendido en X una cooperación política entre judíos y árabes como alternativa al actual Gobierno. Alon-Lee Green, cofundador del movimiento Standing Together, también ha celebrado el resultado de las listas árabes y ha planteado si los dirigentes opositores estarán dispuestos a formar un Gobierno con su apoyo.

Mientras se completa el proceso electoral y avanzan las investigaciones, la principal incógnita sigue siendo quién conseguirá reunir los apoyos necesarios para gobernar. Netanyahu mantiene la ventaja de haber encabezado la fuerza más votada, pero su bloque carece de mayoría; la oposición, por su parte, necesita superar sus diferencias internas y decidir si está dispuesta a contar con los partidos árabes para formar un Ejecutivo alternativo.

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Carlota Pastor, redactora de ElConstitucional.es
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