Trump se enfrenta a un "tsunami azul" en las 'midterms' de Estados Unidos: los sondeos apuntan a un duro castigo para los republicanos

Los estadounidenses acuden a las urnas con los demócratas como favoritos para recuperar la Cámara de Representantes y con opciones de arrebatar también el Senado al partido del presidente, así como los gobernadores de Estados históricamente rojos

03 de noviembre de 2026 a las 21:01h
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cuando votó el pasado 24 de octubre en Palm Beach, Florida. Fuente: White House
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cuando votó el pasado 24 de octubre en Palm Beach, Florida. Fuente: White House

Estados Unidos vota este martes en unas elecciones legislativas que pueden cambiar los dos últimos años de la presidencia de Donald Trump. Las urnas llevan horas abiertas y más de 50 millones de estadounidenses ya habían participado de forma anticipada. En juego está el control del Congreso y, con él, la capacidad del mandatario para sacar adelante buena parte de su programa.

Los últimos sondeos dibujan una jornada complicada para el Partido Republicano. La ventaja demócrata en intención de voto, la baja popularidad de Trump y unas carreras inesperadamente disputadas en estados conservadores han alimentado la posibilidad de lo que en Estados Unidos se ha llamado un "tsunami azul", por el color que identifica a los demócratas.

El aviso para la Casa Blanca es serio, aunque las urnas tienen todavía la última palabra. Las encuestas sitúan a los demócratas en una posición favorable para recuperar la Cámara de Representantes y les dan opciones de arrebatar también el Senado a los republicanos. Varias de las carreras decisivas siguen, sin embargo, lo suficientemente ajustadas como para que un pequeño cambio en la participación o un error de los sondeos altere el resultado.

Trump ha tratado de transmitir confianza en las últimas horas. "Creo que los resultados van a ser mejores de lo que pensáis", ha asegurado este martes en una entrevista con Fox. El presidente ha convertido la campaña en una defensa de su gestión, pero llega a la cita con el malestar por el coste de la vida y la guerra con Irán pesando sobre su imagen.

Las encuestas alertan a Trump

El último sondeo de Reuters e Ipsos, realizado entre el 29 de octubre y el 2 de noviembre, sitúa la aprobación de Trump en el 32%. Entre los electores considerados probables, el 52% se inclina por el candidato demócrata de su distrito y el 44% por el republicano. Son ocho puntos de ventaja en una pregunta nacional que sirve para medir el clima electoral, aunque los escaños de la Cámara se deciden distrito por distrito.

Otra encuesta reciente de AP-NORC sitúa la aprobación del presidente en el 35%. La economía aparece como uno de sus puntos débiles. Según ese estudio, solo una cuarta parte de los adultos aprueba su gestión económica, en un momento en el que muchas familias siguen preocupadas por el precio de la compra, la energía y la atención sanitaria.

Trump ha asegurado este martes que la inflación está "resuelta". Los últimos datos, sin embargo, muestran que los precios de consumo subieron un 3,6% interanual en septiembre, frente al 3,4% de agosto. La preocupación por lo que cuesta llegar a fin de mes se ha instalado en el centro de una campaña en la que el presidente también ha defendido sus políticas migratorias y sus decisiones militares.

Las proyecciones apuntan en la misma dirección que los sondeos, aunque con distintos grados de seguridad. Según recogía ‘Axios’, el modelo del analista Nate Silver otorgaba antes de la apertura de las urnas un 95% de probabilidades a una mayoría demócrata en la Cámara y un 80% a que el partido recuperase también el Senado. Son probabilidades calculadas por un modelo, no porcentajes de voto ni resultados.

El Cook Political Report, una de las publicaciones de referencia en el análisis electoral estadounidense, contempla en el extremo más favorable de su previsión que los demócratas alcancen hasta 240 escaños en la Cámara de Representantes. La mayoría está en 218. Alcanzar esa cifra daría a la oposición una posición mucho más cómoda que la ajustada mayoría con la que los republicanos han llegado a estas elecciones.

Se renuevan los 435 puestos de la Cámara y 35 de los 100 del Senado. Hasta ahora, los republicanos cuentan con una ventaja de 53 a 47 en la Cámara Alta. Para controlarla, los demócratas necesitan llegar a 51 escaños, ya que, en caso de empate a 50, el vicepresidente JD Vance dispone del voto de calidad.

Una mayoría demócrata en cualquiera de las dos cámaras permitiría a la oposición frenar iniciativas legislativas y abrir investigaciones desde el Congreso. El Senado tiene, además, un papel decisivo en la confirmación de jueces y altos cargos. Trump conservaría la Presidencia y sus competencias ejecutivas, pero tendría ante sí un poder legislativo mucho menos dispuesto a acompañarle.

Los estados que pueden decidir el Senado

Las señales de alarma para los republicanos se extienden a estados donde hace unos meses esperaban tener menos dificultades. La última ronda de encuestas de ‘The New York Times’ y Siena College daba ventaja a los demócratas en las siete carreras del Senado analizadas, aunque en la mayoría la distancia era lo bastante estrecha como para mantener abierto el desenlace.

Texas es una de las posibles sorpresas de la noche. El sondeo sitúa al demócrata James Talarico con el 50% frente al 43% del republicano Ken Paxton. Una victoria demócrata allí tendría un fuerte impacto político en un estado que lleva décadas eligiendo republicanos para el Senado. Trump respaldó a Paxton frente al senador republicano John Cornyn en las primarias, de modo que el resultado también pondrá a prueba la fuerza de sus apoyos dentro del partido.

Otras encuestas dibujan una carrera más cerrada en Texas. Un estudio reciente de Trafalgar situaba a Talarico y Paxton empatados en el 48%, una diferencia que recuerda la cautela necesaria antes de que se cuenten los votos.

En Míchigan, donde los demócratas defienden un escaño que queda vacante, el estudio de ‘The New York Times’ y Siena daba a Abdul El-Sayed un 53% frente al 42% del republicano Mike Rogers. El-Sayed, crítico con el apoyo militar estadounidense a Israel, ha sido blanco de los ataques de Trump durante la campaña. Conservar Míchigan es una pieza importante para que los demócratas puedan convertir sus oportunidades en otros estados en una mayoría en el Senado.

La lista de territorios a seguir es larga. En Ohio, el exsenador demócrata Sherrod Brown figuraba por delante del republicano Jon Husted por un 49% frente al 44% en ese mismo sondeo. En Maine, el demócrata Troy Jackson aventajaba a la senadora republicana Susan Collins por 51% a 45%. Collins ocupa el escaño desde 1997 y ha sobrevivido a campañas difíciles, por lo que su carrera se observa como otro posible indicador de la magnitud del cambio.

En Alaska, la excongresista demócrata Mary Peltola aparecía con un 48% frente al 46% del senador republicano Dan Sullivan. En Iowa, Josh Turek superaba por un solo punto a la republicana Ashley Hinson, con un 48% frente al 47%. Kansas también figuraba entre las contiendas ajustadas. En esas carreras, las diferencias de los sondeos dejan margen para una victoria de cualquiera de los dos partidos.

El director del instituto de investigación de Siena, Don Levy, ha descrito una mayoría demócrata en el Senado como una "posibilidad real", aunque ha advertido de que cualquiera de los dos partidos puede terminar controlándolo. El mapa obliga a los demócratas a ganar en varios territorios que votaron por Trump, una tarea que exige algo más que mejorar sus resultados en los estados donde ya son fuertes.

También habrá que mirar a Carolina del Norte, donde el exgobernador demócrata Roy Cooper se enfrenta al republicano Michael Whatley, y a Georgia, donde el senador demócrata Jon Ossoff busca conservar su puesto frente a Mike Collins. Ambos resultados pueden determinar cuántos escaños adicionales necesita cada partido en el resto del país.

Cuándo se conocerán los resultados en España

La noche electoral estadounidense se seguirá en España durante la madrugada del miércoles. Los primeros colegios cerrarán a las 00.00 horas peninsulares en zonas de Indiana y Kentucky. A la 01.00 cerrarán los de Georgia y, media hora después, los de Carolina del Norte y Ohio.

A las 02.00 llegará otra tanda importante, con el cierre de los colegios de Maine y Pensilvania, entre otros. La mayor parte de los centros de Míchigan y Texas también cerrará a esa hora, aunque habrá que esperar hasta las 03.00 para que termine la votación en todo el territorio de ambos estados. A esa hora cerrarán asimismo las urnas en Iowa y Kansas. Los últimos colegios del país, situados en las islas Aleutianas de Alaska, cerrarán a las 07.00 de la mañana en la España peninsular. En Canarias será una hora menos en todos los casos.

Durante la madrugada podrían conocerse tendencias y proyectarse ganadores en algunas carreras. La hora a la que se sepa quién controla cada cámara dependerá de lo ajustados que estén los resultados y de la velocidad del recuento. En California, por ejemplo, el voto por correo puede tardar días en contabilizarse; Alaska y Maine utilizan además un sistema de voto por orden de preferencia que puede alargar la proclamación de los ganadores.

Hay precedentes para medir la espera. En las legislativas de 2022, Associated Press pudo determinar el control del Senado cuatro días después de la votación y el de la Cámara de Representantes, ocho días después. Las primeras cifras de la noche pueden cambiar conforme se incorporen votos emitidos por distintas vías y en zonas con preferencias políticas diferentes.

La cautela con el recuento es especialmente relevante después de que Trump haya vuelto a sembrar dudas sobre las elecciones. El presidente ha repetido afirmaciones falsas sobre un supuesto voto masivo de personas sin ciudadanía y su Administración ha llevado a los tribunales disputas relacionadas con los censos y las papeletas.

En la víspera electoral, el Tribunal Supremo rechazó una petición de la Administración para obligar a California a separar miles de votos por correo de personas cuya condición de ciudadanía cuestionaba el Gobierno federal. El caso llegó al alto tribunal después de que instancias inferiores frenaran la medida solicitada por Washington.

Mientras tanto, los dos partidos apuran sus llamamientos a votar. El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, se ha mostrado optimista tras depositar su papeleta en Nueva York y ha expresado su esperanza de que su partido logre una nueva mayoría en la Cámara Alta. Al otro lado, el dirigente del Partido Republicano Joe Gruters ha situado la clave en la movilización de los suyos. "Todo depende de la participación. Si movilizamos a nuestros votantes, ganamos", ha afirmado.

Sobre el autor
Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
Jaime Barrionuevo

Adjunto al Director de ElConstitucional.es

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