Tras la frase “experto en el sector turístico” viene el nombre de Carlos Garrido de la Cierva. Cuarenta años dedicándose al mundo del turismo le han servido para estar tras el mostrador de una agencia de viaje, crear la suya, presidir la Confederación Española de Agencias de viajes y , desde hace cuatro meses ser la cara, y el presidente, de la Mesa del Turismo de España. No son, ni de lejos, los únicos “palos” que Garrido de la Cierva ha tocado así que dada la larga trayectoria que acarrea a sus espaldas se puede asegurar que resulta más complejo formular una pregunta que nunca le hayan hecho que él no tenga respuesta.
Pregunta (P): Después de cuatro décadas de dedicación plena ¿A cuántos congresos ha asistido y cuántos obstáculos ha superado?
Respuesta (R): Imposible precisar a cuántos congresos, jornadas y encuentros profesionales habré asistido a lo largo de todos estos años de dedicación plena al turismo. Más allá de la agenda, me quedo con los aprendizajes, con las personas conocidas y con las batallas compartidas. Juntos hemos capeado crisis económicas, revoluciones tecnológicas, reestructuraciones del mercado, momentos de gran incertidumbre y una pandemia global. Con el tiempo, uno comprende que la incertidumbre de lo que puede sobrevenir forma parte de la dinámica de la vida y que la mejor forma de afrontarla es la adaptación, el diálogo y el trabajo en equipo con quienes te rodean. Siempre he entendido el turismo como una actividad esencial para España, y mi compromiso con este sector que tanto me ha dado sigue intacto.
(P): En menos de un mes se celebrará el primer Congreso de Agencias de Viaje que hasta “antes de ayer” presidía. ¿ Cuál es el propósito y cuáles las principales preocupaciones del sector?
(R): A mi juicio, el subsector de las agencias de viajes debe atender a varias cuestiones esenciales: la presión regulatoria, el impulso de la digitalización sin renunciar al valor humano del asesoramiento, la cualificación del talento y la mejora de la competitividad. Las agencias necesitan seguridad jurídica, una aplicación equilibrada de la normativa europea y el reconocimiento de su papel como intermediarios responsables. Asimismo, es preciso garantizar la protección del consumidor sin que cada obligación se traduzca en una carga administrativa desproporcionada. El reto consiste en preservar la confianza del viajero, diferenciarse por el conocimiento y la cercanía, y asegurar que la distribución profesional continúe siendo un eslabón imprescindible de la cadena de valor turística.
(P): ¿Qué es y cuáles son los cometidos de la Mesa del Turismo? ¿Muy diferentes a los de la Confederación?
(R): La Mesa del Turismo de España es una asociación con una larga trayectoria, que este 2026 cumple 40 años, y que está integrada por empresarios y profesionales de reconocido prestigio. Su razón de ser es la defensa de los intereses generales del turismo español y la divulgación de la función social del turismo, como uno de los pilares de nuestra economía y, sin duda, base de estabilidad social.
No somos una patronal como la Confederación Española de Agencias de Viajes, que presidí hasta hace pocos meses. Nuestra misión abarca al conjunto del sector turístico y se desarrolla en una órbita distinta: generar influencia en su favor ante las Administraciones, el Gobierno y la sociedad, a todos los niveles, incluyendo la Unión Europea, que es el nivel superior de organización del que emanan las directrices que establecen nuestro marco de actividad.
(P): ¿Tiene definido el objetivo de la Mesa de Turismo durante su mandato?
(R): El principal objetivo del nuevo equipo directivo de la Mesa es reforzar el peso institucional del sector turístico para influir de forma tangible ante Administraciones, Unión Europea y opinión pública, defendiendo el turismo como pilar de la economía, el empleo, la cohesión territorial y la proyección internacional de España. Desde el compromiso, la responsabilidad y la transparencia, abogamos por una orientación a resultados, con proyectos concretos como la creación de un Observatorio del Turismo.
(P): Las guerras son imprevisibles y tienen consecuencias palpables en el sector que preside ¿cómo se hace frente a esta situación? ¿Se puede dar la vuelta a la situación y conseguir que el turismo en España se beneficie?
(R): El turismo es una industria de paz e intercambio cultural, por lo cual la guerra será siempre su peor enemigo. Aparte de destrucción y dolor, acarrea inseguridad y miedo, paralizando el turismo no ya en las zonas sobre las que impacta directamente, sino en muchas ocasiones en regiones de influencia que se ven también perjudicadas. Cuando surgen conflictos en determinadas regiones del mundo es frecuente escuchar el razonamiento de que España emerge como «destino refugio» porque somos percibidos como un destino seguro, accesible y de calidad. Pero el sector turístico español sabe muy bien que el crecimiento no se construye sobre la desgracia de otros. Esos flujos de turismo «puntualmente prestados» no constituyen la base del crecimiento real y sostenido que ha permitido a España proyectarse como potencia turística.
(P): Superado el verano, y antes de la Navidad, el objetivo más inmediato es el puente de diciembre. ¿Se puede interpretar a estas alturas la tendencia o es excesivamente pronto?
(R): A priori, las previsiones son favorables, aunque aún es pronto para manejar cifras concretas. Anticipamos, no obstante, una positiva evolución de la demanda nacional durante el puente de diciembre, impulsada por una reserva anticipada que busca asegurarse mejores tarifas. Se trata de una escapada con un marcado componente urbano y cultural, especialmente importante para destinos como Madrid o Sevilla, donde los viajeros llegan atraídos por la iluminación navideña y con el deseo de adelantar sus compras navideñas.
(P): Usted está cualificado para evaluar las diferencias entre la actual situación de las agencias y la que presentaban a finales del siglo pasado, dígame ¿cuáles son?
(R): En el pasado el gran reto era dominar el conocimiento del destino, negociar con los proveedores y ofrecer al cliente un servicio de calidad que no podía obtener por otros cauces. En la actualidad las agencias siguen necesitando de ese conocimiento, pero se añaden otros factores clave como son la transformación digital —incluyendo la IA—, la ciberseguridad, la personalización y la capacidad de responder en tiempo real ante cualquier incidencia. El reto es asesorar a un cliente que es un viajero experimentado y al que no se le «venden» meramente viajes, sino que se le acompaña con profesionalidad en todas las etapas del viaje. El futuro exige a las agencias ser capaces de combinar tecnología, talento y cercanía, además de competitividad.
(P): ¿Está entre esas diferencias la necesidad, el interés, por asociarse? ¿Qué tanto por ciento de las agencias existentes están asociadas? ¿Qué razones esgrimen para no estarlo las que faltan?
(R): El movimiento asociativo es hoy más necesario que nunca: ninguna agencia, por sólida que sea, puede afrontar por sí sola los grandes desafíos del sector. Las asociaciones suman voz, experiencia y capacidad de influencia ante las Administraciones, los proveedores y la opinión pública. No solo defienden los intereses comunes, sino que también ofrecen a sus asociados servicios de gran valor, entre ellos la formación. Estoy convencido de que el asociacionismo es la estrategia clave para obtener resultados efectivos al articular una voz común con verdadero impacto y será de especial relevancia a la hora de prestigiar las profesiones turísticas.
(P): Reivindíquese, ¿ que reclama y a quien o a quienes la Mesa del Turismo?
(R): Exigimos que se reconozca al turismo el valor real que posee y se le trate como el sector estratégico que es, en consonancia con su peso en la riqueza y el empleo de nuestro país. Considerando su impacto directo e indirecto, el turismo genera más del 20% del PIB español. Por ello, reclamamos un gran Pacto de Estado por el Turismo que supere el cortoplacismo y las diferencias políticas, situando a nuestra industria en el centro de las grandes decisiones del país.